Estimado compañero Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del PCC y Presidente de la República de Cuba
Estimado compañero Manuel Marrero Cruz, Miembro del Buró Político y Primer Ministro de la República de Cuba
Estimados miembros de la presidencia
Compañeros y compañeras:
Permítanme iniciar mis palabras saludando y agradeciendo a los profesores Limonta, Luis Herrera y Pentón, a los familiares de los profesores Victoria, Barcelona, Angelito y López Saura, a los fundadores del CIGB aquí presentes, representantes de un grupo que se consagró y logró que Cuba se uniera desde muy temprano a la Revolución en el campo de la ingeniería genética y biotecnología moderna en el mundo.
Hoy, cuando repasamos las palabras del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en el discurso inaugural del Centro aquel 1 de julio de 1986, y lo hemos estado haciendo a través de la campaña de comunicación “Fidel dijo…” nos asombra cuánta sabiduría, cuánta voluntad y cuántos resultados se lograron al convertir ideas en hechos.
Fidel nos dejó un gran legado en su discurso inaugural y en cada visita e intercambio que tuvo con los trabajadores del CIGB. Sus visitas incubaron la concepción, chequearon la construcción, mostraron al mundo lo que éramos capaces, pasando por la celebración de un día de los padres en nuestro comedor. Traían siempre información, orientación y trasladaban la confianza que tenía en nosotros. Reconocerlo una y otra vez, sobre todo este año en que celebramos el centenario de su natalicio, nos honra y llena de orgullo.
No pasará por alto, nunca, aquellos primeros pasos en el acercamiento de contar con un laboratorio para producir el interferón alfa 2b leucocitario a partir de acondicionar una casa de protocolo —aniversario 45 que también celebramos el pasado 28 de mayo—, mientras los científicos seleccionados se preparaban en dominar la tecnología y conocer sobre los ensayos clínicos que se realizaban, otros se concentraban en preparar el sitio que acogería la hazaña de la producción del interferón cubano por cubanos. ¡Y lo lograron! Y allí estuvo el Comandante, pendiente de cada detalle.
Así, el camino iniciado condujo a la apertura de grandes avenidas, donde el personal formado de diferentes disciplinas se fue congregando alrededor de la obra que se iba gestando y en 1982 se fundaba el Centro de Investigaciones Biológicas, que fue como un pretexto para seguir soñando.
En alrededor dos años (entre 1984 y 1986) se construyó el CIGB y se inauguró por Fidel el 1 de julio de 1986. Fue aquella una tarde lluviosa que no impidió a invitados extranjeros, personalidades científicas y políticas, así como trabajadores de experiencia, nuevos ingresos y hasta estudiantes, ser testigos de un momento histórico que colocaría a Cuba en la vanguardia de la ingeniería genética y la biotecnología mundial. Las palabras de Fidel en aquella tarde de julio se quedaron impregnadas en cada espacio de este centro y se extendieron a los centros que surgieron después. ¡Sus botas de guerrillero resuenan en nuestros pasillos!
Muchos se unieron a este nuevo centro, y siguió creciendo el núcleo que ocuparía más adelante los laboratorios y las plantas de producción del CIGB. Algunos de ellos no están físicamente entre nosotros, y a ellos también les dedicamos este homenaje. Cada uno desde su profesión u oficio entregó lo mejor de sí: su entrega y ejemplo están presentes en esta gran obra.
Y siguió creciendo la familia CIGB en el territorio nacional con sus instituciones en Camagüey en 1989, Sancti Spíritus en 1990, la empresa Heber Biotec en 1991 y, más recientemente, nuestro hermano el Industrial Biotecnológico CIGB Mariel impulsado e inaugurado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, el 5 de noviembre de 2021. A través del desarrollo de diferentes modelos de negocios, también estamos presentes con empresas y centros de I+D en otros países.
Hasta la primera década del siglo 21 estuvimos integrados al Polo Científico del Oeste de La Habana, y desde 2012, a la familia BioCubaFarma, ya convertidos en empresa.
Sin duda toda esta evolución estuvo precedida por una vasta historia de formación de capital humano e impulso al desarrollo científico del país. El pensamiento del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, expresado el 15 de enero de 1960, de que “El futuro de nuestra Patria tiene que ser necesariamente un futuro de hombres de ciencia”, y en la campaña de alfabetización en 1961, marcaron el inicio de acciones estratégicas de gran transcendencia en el desarrollo de la ciencia en Cuba, y especialmente en el sector biofarmacéutico.

Compañeros y compañeras:
Grandes han sido los retos a lo largo de estos años, grandes los resultados, y de ellos son testigos los trabajadores del CIGB y sus directivos. Aquí están sus directores y otros compañeros que han ido ocupando importantes responsabilidades en nuestro país.
Nos enorgullece y compromete siempre haber contado en cada etapa, en cada ciclo de evolución, con la conducción de Fidel, de Raúl y de Díaz-Canel.
Lo que fuimos aprendiendo y dominando durante más de 30 años, desarrollando vacunas preventivas, medicamentos y sistemas diagnósticos, tanto para la salud humana como animal y vegetal, nos pavimentó el camino para dar el “sí” ante la situación sanitaria que nos planteó la covid-19.
En este momento, la pandemia, todo lo atesorado en términos de sistema de trabajo, de conocimiento, uso de la tecnología, manejo de los sistemas productivos, fueron puestos en función de la salud de nuestro pueblo y volvimos a fabricar vacunas novedosas como Abdala, medicamentos para prevenir y salvar como Jusvinza y Nasalferon, entre otros. Entonces comprendimos con mayor certeza cuán pertinentes fueron las grandes inversiones que alrededor del Polo Científico y otras instituciones fueron desplegadas en la década del 90 en pleno Periodo Especial. Estos proyectos impulsados por Fidel que parecían descomunales estaban ahí en el siglo 21 dando la respuesta que el país necesitaba ante una compleja y desconocida situación sanitaria mundial.
Fueron tiempos difíciles, los de la COVID-19, pero de una gran recompensa, porque contamos con la conducción por el Primer Secretario del PCC del comité de expertos y científicos, con el apoyo de todas las instituciones, organismos, entidades y el cariño del pueblo cubano que nos reconoció hasta el límite de hacernos llorar con sus palabras y gestos.
Hoy, a 40 años de la inauguración del CIGB, y en el marco del centenario del natalicio de nuestro Comandante en Jefe, celebramos este acto en un contexto donde el bloqueo energético, financiero y comercial que impone el gobierno de los Estados Unidos a Cuba, se ha recrudecido a límites nunca antes experimentados.
Este bloqueo afecta la misión de nuestro sector en toda su extensión, incluido el compromiso con la salud de nuestro pueblo.
Ante este escenario, el CIGB tiene un colectivo de trabajadores dispuestos y comprometidos a innovar, no solo en las más modernas técnicas de ingeniería genética y biotecnología, sino también en las empresariales.
Como empresa estatal socialista con categoría de alta tecnología estamos evaluando, para implementar e implantar las transformaciones económicas y sociales que recientemente se han aprobado en nuestro país. Somos un sector de gran capacidad de innovación y adaptación, con deseos de trabajar y tener resultados que contribuyan a generar mayores riquezas para el pueblo cubano.
Quiero agradecer, en nombre de los trabajadores del CIGB, a todos los que nos han enviado mensajes de felicitación y de exhortación a continuar nuestra obra. A los que viajaron y están aquí con nosotros, a los que hicieron posible aquel primer lote de interferón, a los profesores y los jóvenes que los secundaron, por eso cumplen 40 años y más. A los que ya en su derecho de jubilación han decidido seguir aportando mediante su recontratación. A la representación de trabajadores y jóvenes del CIGB, en este salón y en otros salones que siguen este acto.
Nuestro compromiso es que el CIGB seguirá siendo un centro grande donde se obtengan grandes resultados, como nos pidiera Fidel, y así continuar siendo fieles a esta idea como nos expresará Díaz-Canel el 21 de junio de 2021 ante el anuncio de la eficacia de Abdala como vacuna anticovid-19.
¡Felicidades a todos los trabajadores del CIGB y gracias por su presencia! ¡Muchas gracias!
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