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24 de mayo de 2006
Dos décadas después de inaugurado, el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de Cuba (CIGB) se ha convertido no solo en un puntal de la salud pública, sino en un importante renglón económico.
Desde que el Presidente Fidel Castro inauguró la moderna institución del oeste de La Habana el 1º de julio de 1986, ésta ha desarrollado una treintena de productos de ingeniería genética y biotecnología.
"El futuro de Cuba tiene que ser necesariamente un futuro de hombres de ciencia", dijo previsoramente el máximo dirigente de la Revolución hace más de cuatro décadas.
En cumplimiento de esas palabras, el Polo Científico del oeste de La Habana, que concentra a 27 instituciones, entre ellas el CIGB, comenzó a recibir una inversión cercana a los 1 000 millones de dólares y 2 000 millones de pesos (igual a dólares al cambio oficial).
Aunque desde el inicio la concepción del líder cubano comenzó a dar frutos como el Interferón, primer producto desarrollado por el CIGB, las inversiones iniciales fueron saldadas ya con creces, especialmente en los últimos cinco años, cuando la producción se consolidó con la elaboración de 20 nuevos medicamentos.
Más de medio millar de científicos trabajan en los 70 000 metros cuadrados de la instalación, que ha logrado un alto reconocimiento internacional por sus vacunas contra la Hepatitis B, aprobada y certificada por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Otros éxitos resonantes han sido la inmunización contra el Haemophilus influenzae, primera vacuna sintética del mundo; la Estreptoquinasa Recombinante contra infartos y un Interferón contra la cirrosis hepática y el cáncer del hígado.
Presentadas hace apenas una decena de días, las vacunas Heberpenta, una pentavalente contra la difteria, tétanos, tos ferina, hepatitis B y Haemophilus influenzae tipo B, y Citoprob-P, único medicamento en el mundo que acelera la curación de las úlceras del pie diabético y reduce el riesgo de amputación de las extremidades, son los más recientes triunfos de los investigadores del CIGB.
El reto actual del Centro es abrirse camino en el complejo y competitivo mercado del Primer Mundo y para eso tienen actualmente cuatro vacunas en desarrollo y otras tres en proyecto, las que deben ver la luz pública en plazos relativamente breves y las que, según los directivos de la institución, tienen perspectivas comerciales muy similares a las anteriores.
En la medida en que logre ese objetivo, las producciones elaboradas por el CIGB se consolidarán como el primer renglón exportable no tradicional de la economía cubana y su aporte a las arcas estatales será de una magnitud creciente, como nunca se ha sido visto en una nación del llamado Tercer Mundo.
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