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Orfilio Peláez
Los retos para lograr la seguridad alimentaria del mundo tienen en la biotecnología agropecuaria una de las potenciales vías de solución, que espera por el esfuerzo y los aportes de quienes trabajamos en este campo de la ciencia.
Así expresó el doctor Luis Herrera Martínez, director del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), en la clausura del congreso Biotecnología Habana 2002, que durante seis días sesionó en esa institución del Polo Científico del Oeste de la capital, con la presencia de más de 500 invitados y delegados de 34 países.
El científico cubano destacó la calidad de los más de 350 trabajos presentados entre conferencias magistrales y poster, en temáticas tan promisorias como la transgénesis de plantas, clonación de animales, desarrollo de bioproductos de uso agropecuario, genómica funcional y bioinformática, y la modificación de genes en peces y otros organismos acuáticos.
Calificó de provechosa la participación de 36 firmas extranjeras y nacionales en la Feria Comercial que, además de contribuir al intercambio de conocimientos e identificación de intereses comunes, cerró con la firma de varios contratos por un monto superior a los 300 000 dólares, y de nuevos acuerdos de colaboración y cartas de intención.
Científicos de Estados Unidos, Chile, Francia y Canadá usaron de la palabra para agradecer la hospitalidad de los anfitriones y expresar su reconocimiento a los avances de Cuba en el desarrollo de la biotecnología.
Entre las novedades presentadas en el evento figuran las aplicaciones de la genómica funcional para el mejoramiento de los cultivos e incrementar los rendimientos y la calidad final de los productos, así como los resultados en el uso de bioproductos de nueva generación en el control de plagas y enfermedades, y los últimos avances en la clonación somática del ganado bovino.
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