|
17 de Marzo de 2005
Cuando hace poco más de tres decenios el presidente Fidel Castro aseverara que el futuro de Cuba tenía que ser necesariamente el de un país de hombres de ciencias, muchos lo creyeron una utopía.
Sin embargo, la realidad actual de la Isla demuestra que no se equivocó al concederle una alta prioridad a la ciencia. Hoy el país comercializa más de 40 resultados biotecnológicos, y se coloca en exportador no sólo de materias primas sino de tecnología de avanzada.
Las más de 500 patentes logradas en los últimos 10 años prueban también lo acertado de aquel pensamiento.
La eliminación de enfermedades como la meningitis y las hepatitis agudas (en niños menores de 15 años), difteria, tosferina y tifus, prueban su impacto directo en la salud humana.
Un sistema nacional estructurado por alrededor de 50 institutos científicos y apoyados en una veintena de centros universitarios, posibilita ejecutar procesos investigativos más abarcadores.
Proyectos dedicados a la salud humana, veterinaria y otros productos básicos necesarios en los estudios, amplían el diapasón de la ciencia en la Isla.
Ahora sus científicos intentan mantener el liderazgo en la vacuna antimeningocóccica, y mejorar los niveles alcanzados por el Factor Estimulador de Colonias y de Granulocitos, la Eritopoyetina y Estreptoquinasa recombinante.
También en los interferones Alfa y Gamma, el Policosanol (PPG) y el Factor de Transferencia y de Crecimiento Epidérmico.
Diversas son las investigaciones actuales, que abarcan desde la obtención de nuevos candidatos vacunales bacterianos hasta enfermedades parasitarias como Chagas, Leishmania y Amebas.
Además dengue, hepatitis A, tuberculosis y otras.
Areas estratégicas de nueva creación en la biotecnología y la ciencia moderna, relacionadas con la expresión de proteínas en plantas, proteómica, bioinformática y genómica tampoco se excluyen.
Modelos para combatir la esclerosis múltiple y la diabetes figuran entre los esfuerzos de la Isla por preservar la salud de sus pobladores.
Pero, sin dudas, la vacuna contra la Haemophilus influenzae tipo B, es el aporte más relevante que ofrecen a la ciencia moderna.
Hasta el momento los intentos por realizar vacunas humanas a partir de antígenos sintéticos habían quedado en fases investigativas.
Su incorporación al Programa Nacional de Inmunización, que cubre todos los infantes en el país, ahorró dos millones de dólares en importaciones.
Por otra parte, en el Centro de Inmunología Molecular (CIM), otro elocuente ejemplo, desarrollan anticuerpos monoclonales y seis de las ocho vacunas cubanas para tratar y prevenir el cáncer.
Cuatro de ellas, en fase clínica, se ensayan en Cuba, Argentina, Canadá y en el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte.
La obtención del anticuerpo monoclonal (AcM) HR3 para el tratamiento de tumores epiteliales, aplicado a pacientes con neoplasias avanzadas en cabeza y cuello, constituye otro significativo aporte.
Se piensa, además, que su empleo en patología de pulmón, colon y cerebro, pueda resultar factible dado la derivación de estos de las células epiteliales.
El AcM está patentado en Estados Unidos, Europa y otras naciones, y es el primero generado por la biotecnología cubana para el tratamiento del cáncer.
También el CIM cuenta con un anticuerpo monoclonal empleado en el tratamiento a los rechazos de órganos trasplantados, cuyo efecto ha alargado la vida de muchos pacientes.
En vacunas múltiples o combinadas ya disponen de una tetravalente incorporada al sistema de vacunación nacional, mientras laboran en un compuesto pentavalente, todos para reducir el número de pinchazos.
Muchas de las producciones expuestas integran el programa nacional de inmunización, que desde hace varios años protege al 100 por ciento de sus infantes contra 13 enfermedades.
El programa nacional de inmunización cubre el 95 por ciento de la población, lo que eleva la calidad de vida y contribuye a mejorar los indicadores de salud en el país.
En el tratamiento al SIDA, hace varios años aplican la terapia multidrogas con fármacos nacionales, cuya formulación es totalmente diferente a las existentes en otras naciones.
¿Resultados? Disminución de los fallecimientos y mejoría de la calidad de vida de los pacientes.
Agricultura y veterinaria
En la investigación agrícola cuentan con 15 biofármacos (libres de gérmenes y menos vulnerables a la salinidad, sequía y otras afectaciones ambientales), en cultivos como plátano, piña y caña de azúcar.
Trabajan en el mejoramiento genético de plantas y, aunque han logrado algunas resistentes a determinadas plagas y enfermedades, ninguna de las comercializadas se produjeron por transgénesis.
Lo anterior responde a que el gobierno prioriza solo la investigación hasta tanto determinen las medidas de bioseguridad y bioética que eliminen riesgos para la salud y el ambiente.
En estos proyectos participan una veintena de centros científicos de todo el país.
Para muchos estudiosos, la transgénesis pudiera ser una solución para resolver la hambruna existente en muchas regiones del planeta, por lo que la Isla no descarta su empleo futuro.
Hasta la fecha Cuba es el único país que ha obtenido azúcares naturales a partir de una enzima producida por una bacteria.
Con anterioridad en el mundo solo se sintetizaban productos endulzantes capaces de sustituir el azúcar tradicional a partir de enzimas de hongos.
En cuanto a la salud animal, trabajan en el desarrollo y aplicación a corto plazo de una tecnología para clonar animales y obtener (en la leche) moléculas utilizadas para elaborar medicamentos.
Aunque algunos científicos opinan que emprender ese camino requiere mayor desarrollo tecnológico e investigativo, el potencial humano está listo.
Otro resultado, Gavac, única vacuna recombinante contra la garrapata con éxito en el mercado internacional, posibilitó inmunizar más de 600 mil animales y evitar la importación de garrapaticidas.
Aunque los enemigos de Cuba y su sistema social intenten desconocer su política en torno a la ciencia, los resultados alcanzados tienen la última palabra.
http://www.adelante.cu/noticias/25/3/17/ciencia.tx_ultimapalabra.php
|