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Octubre 26 del 2004
La literatura médica recoge múltiples patologías, aunque muchas de ellas, todavía sean de origen desconocido. Mientras la ciencia investiga, se incorporan terapéuticas para salvar a la humanidad, o en aquellos casos crónicos, mejorar su calidad de vida.
En ese último rango clasifica la Enfermedad Celiaca (EC) o enteropatía sensible al gluten, padecimiento que afecta, fundamentalmente, a la infancia.
La forma clásica de esta afección, constituye paradigma de un síndrome de mala absorción intestinal: trastornos digestivos, diarreas crónicas, malestar abdominal, estreñimiento o pérdida de peso inexplicable; en ocasiones, a estos enfermos les realizan el diagnóstico del síndrome del intestino irritable.
En los casos que presentan una forma atípica, los síntomas son casi inadvertidos; entonces se recurren a otras especialidades, como el hematólogo, si hay anemia, o al dermatólogo si hay urticaria. Y las mujeres, tienden a acudir al endocrinólogo, debido a un retardo puberal o por amenorrea; también se reportan abortos repetidos o infertilidad.
ALIMENTACION
La dieta exenta de gluten deberá mantenerse durante toda la vida. Este elemento se encuentra en los granos de algunos cereales, como el trigo, la cebada y el centeno; sobre su presencia en la avena se ha especulado mucho, pero aún no existen suficientes evidencias.
Por tanto, es obvia la prohibición de pan, galletas y pastelería, que se elaboran con harina de trigo. Y las maltas y cervezas que utilizan derivados de la cebada. Los médicos alertan sobre la revisión imprescindible de las etiquetas de productos preelaborados, para garantizar que no contengan cereales.
Esa restricción dietética no es fácil de sobrellevar en niños o adolescentes. Requiere de toda la paciencia familiar, porque los pequeñines difícilmente pueden acudir a los círculos infantiles, a fiestas de cumpleaños, en fin, a lugares donde los alimentos no puedan chequearse, como sólo ocurre en la cocina hogareña. Esto, indiscutiblemente, altera la psiquis, por lo que es recomendable, que junto al especialista de cabecera, esté el psicólogo para contribuir a mejorar la calidad de vida de esos enfermos.
Muy diferente sería si el bloqueo de Estados Unidos a Cuba no impidiera la búsqueda de mercados que permitan una alimentación adecuada, y dentro de ella, mayores opciones para la dieta de los celiacos.
NUEVAS ESPERANZAS
Aunque la celiaquía era considerada como un gran iceberg por la heterogeneidad de complicaciones, las formas clínicas de la enfermedad se han modificado, y ya el diagnóstico no es sólo competencia de los gastroenterólogos, porque puede ser detectarse en cualquier consulta especializada.
En su génesis, el desconocimiento del cuadro clínico de le EC, fue un obstáculo para su diagnóstico, lo que generó su incremento en edades no tan tempranas, como era común hasta hace unos años, sin contar, que la falta de orientación en la dieta, unida a la depauperación del organismo, llevo a muchos enfermos a la muerte.
Las investigaciones destacan que existe una importante variación geográfica en cuanto a la presencia de la celiaquía, que oscila entre Irlanda y Europa. Respecto a su incidencia en América Latina, aumenta fundamentalmente en aquellos países donde han emigrado los europeos, como Argentina y Uruguay.
En Cuba se desconoce la prevalencia por no contar con métodos de cribaje serológico que facilitarían la detección de posibles casos, inevitables consecuencias de las restricciones financieras que impone el bloqueo.
Sobre esto opina el doctor Luis Soler, a cargo del Proyecto Enfermedad Celiaca, del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, ICBG:
-Aunque desde hace mucho tiempo esta patología es atendida en el Instituto de Gastroenterología, no se conoce la incidencia en nuestro país, por la falta de test serológicos.
-A partir de ahora, el CIGB desarrolla dos pruebas serológicas que sirven para el diagnóstico, aunque el análisis definitivo lleva una biopsia intestinal. Sólo entonces estaremos listo para realizar un estudio poblacional que determine la incidencia en Cuba.
-Respecto a las posibilidades de identificar la EC en las consultas del médico de la familia, o de los pediatras en policlínicos y hospitales, por el momento, este cribado serológico, se emplea esencialmente en los servicios de gastroenterología pediátrica de todo el país.
Por último, el científico adelantó que se trabaja en los marcadores genéticos, que serán el toque final para cercar una enfermedad que ha dañado por milenios a la humanidad.
La ciencia avanza cada día, y el futuro nos prepara para descubrimientos que permitan prevenir múltiples enfermedades. Pensemos pues, que llegarán a conocerse los genes causantes de la intolerancia al gluten, y los celíacos podrán olvidarse para siempre de su rígida dieta y empezar a vivir una vida normal.
http://www.radiorebelde.com.cu/noticia/salud/salud1-261004.htm
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