La vacuna constituye el primer producto biotecnológico cubano salido de las universidades, lo cual demuestra la capacidad de los altos centros de estudio de obtener resultados de avanzada, más allá de su crucial misión en la formación docente y profesional de nuestros especialistas
ORFILIO PELÁEZ
Tras haber demostrado una efectividad superior al 99% en estudios clínicos en lactantes, la vacuna cubana contra el Haemophilus influenzae es hoy una realidad y se administrará a los niños del país en el segundo semestre del año.
Así lo informó el doctor Vicente Veres Bencomo, especialista de la Facultad de Química de la Universidad de La Habana (UH), al hablar este sábado en la sesión plenaria del III Congreso del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Ciencia, en el Palacio de las Convenciones, con la presencia de 300 delegados de todo el país.
El científico señaló que este logro tiene un enorme impacto social, pues en el mundo más de la mitad de las enfermedades infecciosas en niños menores de cinco años, entre ellas meningitis y neumonía, están relacionadas con esta agresiva bacteria.
La vacuna constituye el primer producto biotecnológico cubano salido de las universidades, lo cual demuestra la capacidad de los altos centros de estudio de obtener resultados de avanzada, más allá de su crucial misión en la formación docente y profesional de nuestros especialistas.
Junto con la Facultad de Química de la UH, colaboraron en el proyecto el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, el Instituto Finlay, y el de Medicina Tropical Pedro Kourí.
Como un regalo al Congreso y al Comandante en Jefe, principal promotor de la ciencia cubana en las últimas cuatro décadas, calificó Pedro Ross, miembro del Buró Político del Partido y secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba ( CTC), este resultado y propuso al plenario otorgar a su colectivo de autores la Bandera Proeza Laboral, en virtud a su enorme aporte a la salud de la población infantil.
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