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Orfilio Peláez
Especialistas del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de Camagüey desarrollaron un novedoso producto biológico para combatir la presencia de nemátodos en plantaciones hortícolas y frutales.
Nombrado Hebernem, el singular bionematicida se obtuvo a partir de un microorganismo aislado del suelo y tiene la propiedad de interrumpir el ciclo reproductivo de esos nocivos pequeños gusanos, que dañan las raíces de las plantas y entorpecen la asimilación de nutrientes, lo cual trae consigo una merma en los rendimientos.
Según comentó a Granma el licenciado Eulogio Pimentel Vázquez, coautor de este resultado científico junto al ingeniero Jesús Mena, los trabajos investigativos se iniciaron a principios de la pasada década de los noventa con la caracterización del microorganismo a nivel de laboratorio.
Luego vino la fase de estudios de campo a fin de comprobar sus ventajas prácticas y más recientemente, se le hicieron todas las pruebas toxicológicas y la mayoría de las ecotoxicológicas, cuyas conclusiones demostraron la inocuidad del Hebernem al hombre, los animales y el ambiente.
El bionematicida consiste en un preparado en forma de polvo que se diluye en agua y llega a las plantaciones a través de los sistemas de riego. Por su demostradas efectividad y calidad, este logro compite con los mejores productos existentes en el mundo con tales fines.
En la actualidad está en fase de registro en Cuba y su aplicación cuenta con el respaldo del Instituto de Sanidad Vegetal y el Centro Nacional de Sanidad Agropecuaria. También ha sido presentado en varios eventos internacionales, entre ellos, el Congreso Internacional de Nematología, efectuado en las Islas Canarias, en junio del 2002.
Los nemátodos son un problema para la agricultura en buena parte del mundo, y en nuestro país suelen abundar en las plantaciones de plátano, pepino, tomate, lechuga, guayaba y otros cultivos.
Tradicionalmente, el bromuro de metilo constituyó la herramienta más socorrida contra esa plaga en los campos cubanos, pero por ser uno de los productos químicos más dañinos a la capa de ozono, su empleo está sujeto a progresiva eliminación por el Protocolo de Montreal; de ahí que Hebernem llegue en un momento oportuno como promisorio sustituto del citado plaguicida.
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