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Elementos filtrados por fecha: Diciembre 2016
Lunes, 26 Diciembre 2016 16:56

El Norte mira a laboratorios cubanos

LA HABANA, 26 dic 2016 (IPS) - Nuevas puertas se vislumbran para la industria farmacéutica y biotecnológica cubana en mercados tan disputados como restrictivos del Norte industrial, en particular la Unión Europea (UE) y Estados Unidos.

Un nuevo acuerdo a largo plazo con la UE, que modifica posturas políticas y comerciales hacia Cuba, se ha hecho realidad  justo cuando altos funcionarios de Washington ratifican una disposición especial para entenderse con La Habana en el terreno de la investigación y la producción de medicamentos.

El 12 de diciembre, el mismo día en que Cuba y la UE sellaban en Bruselas un acuerdo que puso fin oficial a la Posición Común de ese bloque hacia este país caribeño, un alto representante del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) anunció la patente conjunta otorgada por la UE a uno de los productos estrellas de esa institución.

Al cierre del IV Congreso Internacional de Control de la diabetes y sus complicaciones más severas, que sesionó en la localidad balnearia deVaradero, el vicedirector del CIGB, Ernesto López Mola, comunicó que una nueva generación del Heberprot-P, medicamento exclusivo para el tratamiento de la úlcera del pie diabético, recibió licencia en el bloque comunitario, válida hasta el año 2036.

De acuerdo con esta formulación, el Heberprot-P se presenta ahora en nanocápsulas que hacen más efectiva la cicatrización y su acción antimicrobiana. Al fármaco le otorgó la patente el Instituto de Ciencias de los Materiales de Barcelona, en España, de manera conjunta con la UE.

La buena voluntad europea no solo responde a la probada efectividad de ese medicamento, único de su tipo para impedir las amputaciones de miembros por complicaciones de la diabetes. El entendimiento europeo con Cuba coincide con visitas de funcionarios de Estados Unidos a la isla antillana. ¿Casualidad?

Entre las personas que en el Centro de Convenciones Plaza América, de Varadero, oyeron la noticia de la patente europea, se encontraba la secretaria adjunta de Salud de Estados Unidos, Karen de Salvo.

La presencia y los comentarios que hizo la alta funcionaria en el congreso dedicado a la diabetes confirman el interés de las autoridades de su país por estrechar relaciones con los investigadores y la industria farmacéutica cubana

Estados Unidos ha otorgado ya licencias a dos biofármacos cubanos para hacer ensayos clínicos en ese país.

Representantes de Heber Biotec, la empresa que produce y comercializa las creaciones del CIGB, han declarado que buscan ahora un socio estadounidense para emprender esas pruebas con el Heberprot-P.

El otro medicamento con licencia es el Cimavax-EGF, una novedosa vacuna terapéutica contra el cáncer del pulmón, creada por el Centro de Inmunología Molecular (CIM), líder en la producción de anticuerpos monoclonales.

El CIM firmó ya un acuerdo con el Instituto Roswell Park contra el Cáncer, de Nueva York, para realizar ensayos clínicos con el Cimavax, en una información de la que se hizo eco el diario The New York Times.

A juzgar por numerosas visitas de empresarios de Estados Unidos a instituciones biotecnológicas de Cuba, parece probable la culminación de un acuerdo en el corto plazo.

Y los europeos también se apuran, como indican los pasos más recientes.

El medicamento para la cura de la úlcera del pie diabético ha ganado prestigio en el mundo. Está registrado en 23 países, entre ellos Rusia, Argentina, Venezuela, Turquía, Colombia, Ecuador, Ucrania y Vietnam, donde ha beneficiado a cerca de 250.000 personas.

Otros medicamentos de la biotecnología cubana con renombre internacional son el Heberferón, para cáncer de la piel, y las vacunas contra la meningitis y la hepatitis.

El grupo empresarial BioCubaFarma posee productos registrados en más de 50 países y exporta medicamentos a 48. Además de varios cientos de millones de dólares por exportaciones cada año, ese grupo ahora al país, por concepto de sustitución de importaciones, más de 1.700 millones de dólares.

Un dato puede acelerar el acercamiento estadounidense al Heberprot-P.

“En Estados Unidos, de más de un millón de personas que anualmente desarrollan úlceras de pie diabético, entre 200.000 y 350.000 sufren amputaciones”, comentó  Rafael Ibargollín Ulloa, investigador del CIGB de Sancti Spíritus.

Pero las miradas del Norte hacia la industria biotecnológica y farmacéutica de Cuba no solo están motivadas por el acceso a un medicamento cuya exclusividad premió la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI).

Las principales transnacionales de la industria farmacéutica mundial tienen su sede central en Estados Unidos y la UE.

Queda a Cuba maniobrar en un terreno de competencia feroz, sin renunciar a los principios humanistas con que nació su biotecnología, ni a la misión que toca al primer sector que imprime un sello de alta tecnología a las exportaciones y a la economía cubana.

Lunes, 26 Diciembre 2016 15:36

BIOTECNOLOGÍA: El precursor

La obtención en Cuba del interferón a partir de leucocitos humanos, Leuferon, fue una hazaña que ocurrió en menos de cinco meses. Un pequeño grupo de profesionales, ahora entrevistado por BOHEMIA, tuvo el privilegio de llevar a feliz término la tarea encomendada y supervisada directamente por el líder de la Revolución, Fidel Castro, autor intelectual de la obra científica que comenzó su desarrollo hace 35 años

Un halo protector, casi misterioso, signó aquellos días en que se concibió el proyecto para obtener en Cuba el interferón leucocitario o interferón alfa-2b, y su versión recombinante, la primera molécula lograda en la Isla por ingeniería genética, a inicios de la década de los 80 del siglo XX. Así se daban los pasos primordiales para el desarrollo de la biotecnología en el país.

Desde el comienzo de aquella aventura científica, el líder de la Revolución Fidel Castro pidió discreción máxima a los integrantes del pequeño grupo que tuvo el privilegio de protagonizarla. Se basaba en el hecho de que estaban trabajando en un posible tratamiento para el cáncer, enfermedad que provocaba muchas muertes y sufrimiento, y no podían generar expectativas en la población que después no se cumplieran. Ellos hicieron suyo el pedido. Durante el tiempo que se consideró necesario, el trabajo permaneció en el más absoluto secreto. Ni siquiera sus familiares conocían qué estaban haciendo, ni dónde.

A 35 años de aquel logro, la gratitud apela a la memoria para describir lo relacionado con ese suceso que sentó en el país un nuevo paradigma en cuanto a la obtención de los resultados científicos, y propició la inauguración del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), hace tres décadas.

BOHEMIA dialoga con los hacedores de ese fármaco e invita a conocer de cerca la viva encarnación de la modestia, entrega, responsabilidad, integralidad y amor al prójimo.

Acerca de cómo surgió la idea de intentar producir el interferón (IFN) en el país y se proyectó la forma más rápida para hacerlo posible, el doctor en Ciencias Manuel Limonta Vidal, hoy al frente de la Oficina Regional para América Latina y el Caribe del Consejo Internacional para la Ciencia, ofrece su testimonio en un libro que publicará próximamente, del cual adelantó a nuestra revista algunos pasajes.

Todo comenzó en noviembre de 1980, cuando desde Houston, Texas, Estados Unidos, llegaron a Cuba seis médicos de distintas especialidades junto con el congresista norteamericano Mickey Leland, promotor del viaje, “interesado en conocer más de cerca las características del pueblo cubano, movido además por un interés de ayuda a países pequeños y pobres como Cuba, con una motivación adicional por sus ancestros afronorteamericanos”, rememora Limonta.

Intercambio de Fidel con médicos estadounidenses en noviembre de 1980, en el que conoció acerca del interferón y su posible uso en el tratamiento del cáncer

Cuenta que entre los viajeros venía el profesor Randolph Lee Clark, oficial y veterano del cuerpo médico del Ejército estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial, quien en el momento de su estancia en Cuba era el presidente del M.D. Anderson Hospital and Tumor Institute de Houston.

“Durante el programa de la visita un día recibieron la noticia de que el presidente de los Consejos de Estado y Ministros de Cuba, Fidel Castro, tenía interés de reunirse con ellos”, afirma Manuel Limonta. En el encuentro, el líder de la Revolución les explicó las políticas que se habían seguido para la formación de médicos en Cuba desde 1959, el esfuerzo que se hacía para asegurar la atención médica a toda la población de forma gratuita, y el gran interés por desarrollar al máximo la ciencia en general, y la medicina como área muy prioritaria”.

Fidel preguntó al grupo –relata el autor del libro– cuál era el máximo adelanto en aquellos momentos en el mundo para combatir el cáncer. El profesor Clark le comentó que existía un medicamento nuevo en el cual se habían cifrado esperanzas: el interferón; le argumentó que este producto ya se había desarrollado en Finlandia, y en su centro en Houston lo adquirían y lo estaban aplicando en diversas investigaciones relacionadas principalmente con esa enfermedad.

“Así es que el Comandante en Jefe habla de la posibilidad de intercambiar con el hospital Anderson temas relacionados con el uso del interferón, y el profesor Clark le plantea al Comandante la disposición de recibir a un cubano para conocer lo que se estaba haciendo en su institución, familiarizarse con el uso de este producto y algunas de sus características”, amplía el experto.

Después del ofrecimiento del profesor Clark se empezó a buscar el candidato para cumplir la tarea, pero Fidel decidió que escogieran a dos personas a fin de que fuera más factible y completa la asimilación de esos nuevos conocimientos.

En diciembre del propio año Manuel Limonta supo que había sido seleccionado para visitar el Hospital Anderson y su Instituto de Investigaciones en Cáncer en Houston, Texas. Recuerda en su libro que un día le informaron que debía presentarse en el Palacio de la Revolución para una entrevista con el Comandante en Jefe. Allí conoció de la visita reciente del grupo estadounidense, y de las expectativas con el uso del interferón. El Comandante insistió en la importancia de una decisiva consagración para intentar obtener ese producto, y le dijo que tenía una confianza ilimitada en las posibilidades de Cuba para tratar de lograrlo, pero que esta primera misión era muy importante para el trabajo ulterior.

Tres días después el científico supo que en la misión de aprender sobre el IFN y sus aplicaciones le acompañaría la doctora Victoria Ramírez Albajés, especialista en Bioquímica, su compañera en la Clínica del Ministerio del Interior.

Volaron a los Estados Unidos el 14 de enero de 1981. Durante la primera semana en el Hospital Anderson y su centro dedicado al cáncer visitaron todos los departamentos asistenciales y de investigaciones. Conocieron particularidades del trabajo y pudieron diferenciar muy bien cuáles eran las áreas de interés para el propósito de su visita de trabajo.

De vuelta en Cuba ambos investigadores fueron convocados a una reunión con el Comandante en Jefe. “Allí nos sometió a un riguroso examen sobre el uso terapéutico del interferón, las experiencias que habíamos tenido en el Anderson, las posibilidades futuras de Cuba…”, señala Limonta. Ellos le explicaron que era imprescindible gestionar un entrenamiento en el laboratorio del profesor Kari Cantell, en Helsinki, Finlandia, para conocer la metodología de producción del IFN de glóbulos blancos.

Kari Cantell había dado una muestra de humanismo al publicar el método de obtención y purificación del interferón, y no patentarlo, para que cualquiera pudiera ir a su laboratorio a adiestrarse y leer sus publicaciones.

Ante esa posibilidad, Fidel decidió que el grupo de científicos se ampliara a seis. Su médico personal, el profesor Eugenio Selman, después de contactar con el profesor finlandés y saber su disposición, se encargó de completar el equipo con otros cuatro prestigiosos doctores que provenían del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (Cenic): Ángel Aguilera Rodríguez, Pedro López Saura, Eduardo Pentón Arias y Silvio Barcelona Hernández.

Aprendizaje en tiempo récord

Varios encuentros con los elegidos para esclarecerles la misión, prepararlos, y pertrecharlos de ropas a fin de enfrentar los rigores del clima frío, mediaron hasta la salida hacia Finlandia, el 28 de marzo de 1981. Después de más de 24 horas de vuelo llegaron a Helsinki, con sus calles cubiertas de nieve, y los alojaron en el Hotel Presidente -un cinco estrellas-, ubicado en el centro de la capital.

“En el laboratorio de Kari Cantell”, así tituló el doctor Pedro López Saura una de sus memorias acerca de lo vivido durante aquellos días, las cuales leyó y entregó al equipo de BOHEMIA al dialogar para este reportaje, en tanto reía al recordar momentos de comicidad que rodearon el hecho. Pocas semanas después de nuestra entrevista, la noticia de su fallecimiento conmovió a quienes le conocieron. Quizás esta haya sido la última que concedió.

“El lunes 31 de marzo, a las 8 de la mañana ‘desembarcamos’ en la oficina de Kari Cantell… Más pronto que tarde pasamos al laboratorio. Nos dividimos. Angelito y Barcelona, como virólogos, fueron a ver los procesos de inducción de IFN y la titulación. Victoria, Pentón y yo, de formación bioquímica, fuimos a ver la purificación”.

Limonta participó con ambos grupos no solo por ser el líder, sino como hematólogo, por la vinculación directa del interferón con los glóbulos blancos, además de todo su procesamiento en los bancos de sangre, y el uso del IFN en humanos, “porque desde las ideas iniciales, las decisiones del Comandante siempre fueron concebir este proyecto para producir y aplicar de inmediato el interferón”, asegura López Saura.

En su relato añade: “Ahora sabemos que Cantell temía que hubiéramos ido a robarle IFN y dispuso que todos los congeladores donde se conservaba el producto se cerraran con llave. Eso lo confesó en sus memorias. También declaró que estaba seguro de que estábamos perdiendo el tiempo, pues no pensó que lograríamos obtener el producto en Cuba. Esa desconfianza inicial se fue limando durante la semana y terminamos en alta estima de su parte”. Los científicos cubanos, por el contrario, percibieron un ambiente de cooperación y de deseos de enseñarles y de responder a todas sus dudas.

Ángel Aguilera era quien realizaba el monitoreo del IFN para comprobar cómo iba incrementando su actividad, por eso fue el primero de los seis investigadores en conocer que lo habían logrado, el 28 de mayo de 1981

Victoria Ramírez, la única mujer del proyecto, declara que en Finlandia se sintió bien porque era útil, “aunque estaba preocupada por mis tres hijos de 15, 12 y 8 años, quienes habían quedado en Cuba con mi esposo, médico también, inmunólogo e investigador. Al igual que yo, todo el grupo de trabajo comprendía la necesidad de brindar resultados y rápido, y nos sentíamos orgullosos y agradecidos de que hubieran pensado en nosotros para formar ese grupito y llevar a cabo aquella tarea.

“El trabajo en Finlandia se nos facilitó. Nos adiestraron para hacer todos los pasos y etapas del proceso, pero eran sus especialistas los que trabajaban y nosotros los acompañábamos y observábamos”, agrega Victoria.

Eduardo Pentón Arias amaba la carrera de Arquitectura pero por tradición familiar escogió la de Medicina, sin embargo, llegó a enamorarse de esta, en especial de la investigación. Del aprendizaje en Finlandia reconoce que la metodología sí la incorporaron, aunque al pasar los días se dieron cuenta de que algunos de esos procedimientos ellos los manejaban en cierta medida, tanto desde el punto de vista de la virología como de la bioquímica. Lo novedoso era el producto. “Es decir, que prácticamente no teníamos que poner las manos porque ya poseíamos conocimientos que nos permitían asimilar la técnica”.

Por eso les bastó alrededor de una semana y media de estancia en el país nórdico –en la que destacan el apoyo y la coordinación del entonces embajador cubano Carlos Alonso Moreno y otros funcionarios de la sede diplomática– para captar el método de producir interferón. El 10 de abril salieron de regreso a Cuba Angelito, Barcelona, Victoria y López y al otro día llegaron a La Habana muy temprano en la mañana. Pentón y Limonta se quedaron en Helsinki para concluir la búsqueda del equipamiento necesario, terminar el listado del instrumental, analizar las especificaciones de cada uno de los equipos y a qué proveedores solicitarlos.

La casa 149

En el momento de ser incluido entre los seis que tendrían la tarea de producir el interferón leucocitario, Silvio Barcelona estaba interesado en terminar su tesis de doctorado en Ciencias Biológicas, y reincorporarse como profesor en la Escuela de Medicina. Ángel Aguilera había renunciado a su deseo de ser ginecólogo para, junto a otros estudiantes, y en respuesta a un llamado del Comandante en Jefe, dedicarse a la investigación científica en los aspectos agropecuarios, sobre todo en animales.

La casa de protocolo marcada con el número 149 fue transformada en pocos días para producir el interferón alfa 2b. Hoy allí se encuentran los Laboratorios de Farmacogenómica y Estudios Clínicos del CIGB

La casa de protocolo marcada con el número 149 fue transformada en pocos días para producir el interferón alfa 2b. Hoy allí se encuentran los Laboratorios de Farmacogenómica y Estudios Clínicos del CIGB

Ambos coinciden al afirmar que desde su llegada de Finlandia, por el interés que les tributaron en los salones de protocolo del aeropuerto, sospecharon que alguien, fácil de imaginar, deseaba conocer los detalles de los resultados del entrenamiento que habían recibido, precisa Barcelona en el libro Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología. La idea humanista convertida en realidad, escrito junto a los colaboradores que integraron la Comisión de Historia del XX Aniversario de dicha institución.

Aguilera, por su parte, revive: “Ese día nos llevaron a nuestras casas y nos dijeron que al otro debíamos presentarnos en un lugar. A López Saura le habían adelantado que tratarían de adaptar como laboratorio una casa de protocolo en Cubanacán, que él eligiera la más adecuada. Ese mérito histórico lo tiene Pedro”.

En esa área él escogió la marcada con el número 149. Entre las personas que lo acompañaban López Saura recuerda a Cedalia Cabrera, quien dirigió la brigada que al día siguiente comenzó a transformar el inmueble en un laboratorio. De allí, él fue a buscar a Angelito, Victoria y Barcelona y, reunidos alrededor de la mesa del comedor de la casa, dibujaron el plano con las modificaciones internas que creían necesarias para producir el IFN.

Primer paso del proceso de obtención del IFN leucocitario

Alrededor de las cuatro o cinco de esa tarde llegó Fidel al lugar. “En esta conversación la pregunta clave que nos hizo el Comandante fue si nosotros éramos capaces de hacer interferón igual que Cantell. Nos miramos y nadie dudó en responder que sí. La otra pregunta importante fue que cuántas horas pensábamos trabajar al día. La respuesta era obvia: las que fueran necesarias. Después se precisó un grupo de detalles. Fidel nos dio además la casa 150, enfrente, para que nos sirviera de oficina, comedor y lugar para los fugaces momentos de descanso que pudiéramos tener durante el desarrollo del trabajo, relata Pedro López.

“Quedó claro que en ese momento había dos escalas de producción de interferón, según la cantidad de donaciones de sangre que se procesaran. Una, usando hasta 150 donaciones, similar a la que hacía Cantell en su laboratorio del Instituto Nacional de Salud de Helsinki. La otra, hasta 600 donaciones por proceso, que se realizaba en el Banco de Sangre de Helsinki, a cargo de Hanna-Lenna Kaupinnen”, puntualiza el experto.

Los cuatro investigadores aseveraron que en la casa 149 podían reproducir el proceso de 150 donaciones, pero resultaba pequeña para la mayor escala. “Fidel decidió que había que construir un sitio nuevo para ese propósito. Salió, caminó unos metros y escogió el terreno, entonces ocupado por césped y algunos árboles frutales, donde ahora está el Centro de Investigaciones Biológicas (CIB). Osmany Cienfuegos quedó encargado de dirigir la obra y lo hizo, incluso como arquitecto personalmente”, apunta López Saura.

“Kari Cantell certificó que el interferón cubano era similar al que obtenían ellos en Finlandia… Eso nos dio validez para usarlo en Cuba”, asevera Eduardo Pentón.

En breve estuvieron creadas las condiciones en la casa convertida en laboratorio. Trabajaban la semana completa, de día y de noche. Se estableció una red nacional para recibir glóbulos blancos de los bancos de sangre de las diferentes provincias para producir el IFN. “Al principio, los ‘buffy coats’ (concentrados leucocitarios) llegaban en frascos termos por la terminal de ómnibus o el aeropuerto, y nosotros íbamos en automóvil a recogerlos y traerlos con urgencia para el centro”, repasa Aguilera.

Las visitas del Comandante en Jefe eran prácticamente diarias. “Resultaba un estímulo extraordinario, a la vez que un enorme compromiso”, certifica Limonta. En el grupo despertó una gran admiración el interés y la constancia de una persona tan ocupada que, por sus profundas motivaciones hacia la salud de la población, se esforzaba en medio del trabajo tan intenso.

“El segundo domingo de mayo del propio año 1981, Día de las Madres, estábamos trabajando cuando apareció Cedalia y nos dijo: ‘el Comandante les envía este regalito para que puedan mandárselo a sus madres’. “Era un corte de tela –significa Aguilera agradecido y la voz se le quiebra por la emoción…–. Nunca lo olvidaré”.

Antonio González Griego, médico y esposo de Victoria Ramírez, no puede ni desea esconder el orgullo que siente por esta mujer. “Es de pocas palabras, pero de mucha acción. La conocí bonita, buena bailadora, y cuando descubrí otras de sus cualidades me di cuenta de que era una persona muy disciplinada y estudiosa. Todas las metas que la vida le planteó, las ha cumplido bien, con una fortaleza y valentía tremendas”.

Victoria rememora que en la casa 149 trabajaban mañana, tarde, noche y madrugada, y era agotador “pero muy agradable porque sabíamos lo necesario de ese antiviral. Además, a cada rato se nos aparecía el Comandante en Jefe lo mismo a las tres de la madrugada que a las tres de la tarde. Un día le dijimos ‘no lo vimos ayer cuando vino’, y él respondió: ‘Yo sí los vi. Estaban todos dormidos. No están trabajando bien, porque para trabajar bien hay que hacerlo 24 horas’”.

Victoria Ramírez es la única mujer integrante del grupo científico que trabajo sin escatimar horas para alcanzar el resultado previsto

Y es que, según coinciden los entrevistados, en sus frecuentes intercambios con el grupo Fidel repetía que no se podían escatimar horas cuando la vida de muchas personas dependía del trabajo que ellos estaban haciendo. Y así de intensa fue la labor. Además, tenían una comunicación interna magnífica, se apoyaban unos a otros. Avanzaban entre pruebas y errores tratando de lograr el interferón.

“El producto se obtiene a partir de la separación de los leucocitos procedentes de donaciones de sangre de los bancos y su incubación con un virus bajo determinadas condiciones para que este los induzca a producir interferón, propiedad de los leucocitos ante la acción viral. El sobrenadante logrado se manipula en el laboratorio para la purificación del interferón natural, en este último paso interveníamos López Saura y yo”, explica Pentón.

El grupo cubano le hizo una modificación a la técnica de Kari Cantell, porque él agredía a los leucocitos resuspendidos en el medio de cultivo para obtener interferón con un virus que no se podía trabajar en Cuba porque no circulaba en el territorio nacional. Entonces utilizaron otro llamado Sendai que sí existía en el país.

“Al sobrenadante se le hacía un monitoreo de cómo el IFN iba incrementando su actividad a medida que aumentaba la pureza. Ese procedimiento lo hacía Ángel Aguilera, por eso es el primero que se entera cuando obtuvimos el producto”, adelanta Eduardo Pentón.

Durante la obtención del virus Sendai para la inducción del IFN leucocitario

Unas seis semanas después de haber regresado de Finlandia se logró el primer lote de IFN leucocitario. “Fue el 28 de mayo. Yo tuve la satisfacción de ser el primero en saberlo”, subraya Aguilera, y al recordar todavía los ojos le brillan. “Dije: ¡Aquí está el interferón!”.

“Uno de esos días en que estábamos en la casa 150, contentos porque ya teníamos el IFN, llegó el Comandante. Cuando se lo anunciamos nos preguntó: ‘¿Y no se han tomado una cervecita aunque sea?’ y nos la tomamos”. Los encuentros contabilizados del grupo con Fidel hasta esa fecha fueron 42.

Después que lograron aquella preparación inicial, una autoridad independiente tenía que verificar su calidad. “Se la remitimos a Kari Cantell a Finlandia. Él certificó que el interferón cubano era similar al que obtenían ellos allá, un bioequivalente, no tenía ninguna diferencia sustancial. Eso nos dio validez para usarlo en Cuba. A partir de entonces lo empezamos a producir sistemáticamente”, asevera Eduardo Pentón.

Registro médico del IFN

Había llegado el momento de probar el producto nacional en algún ser humano para demostrar que no hacía daño. “En nuestro grupo había un flaquito, yo –dice sonriente Aguilera–, y un gordito, Pentón, y nos lo inyectaron durante unos pocos días”. Era un deber moral.

“Este fármaco tiene reacciones pero son tolerables: un poquito de febrícula y malestar general, es una reacción que le dicen pseudogripe, la misma sensación de cuando a uno le está cayendo catarro, y eso es precisamente porque el organismo internamente está produciendo interferón. Esos síntomas se experimentan también cuando se administra el interferón exógeno, pero son completamente tolerables y habituales, así como perceptibles de diferentes formas por las personas, pues algunas pasean la gripe y otras se sienten bastante mal. Si no se producen esas reacciones hay que pensar que lo aplicado no es interferón, o que está en muy poca cantidad”, advierte Pentón.

Fidel y Manuel Limonta –segundo de derecha a izquierda- junto al científico finlandés Kari Cantell, durante su visita a Cuba para participar en la inauguración del Centro de Investigaciones Biológicas

Silvio Barcelona especifica que de aquella primera preparación produjeron un litro, y entonces un mililitro de interferón valía 90 dólares en el mercado internacional. “Un litro equivalía a 90 mil dólares. Eso significaba que, además, habíamos convertido un esfuerzo científico en una fuente de ingreso importante para el país”.

Según afirma Limonta, desde que el grupo llegó de Finlandia, hasta que se logró una preparación envasada del interferón para hacer los distintos estudios que permitieran su uso en humanos, transcurrieron 58 días. Y añade López Saura: “Reconocido por el propio Cantell, los cubanos tenemos el récord mundial de velocidad en la obtención de IFN leucocitario después de visitar su laboratorio”.

La prueba de fuego

La epidemia de dengue hemorrágico que afectó a Cuba en 1981 ponía en riesgo la vida de la población infantil, y se decidió aplicar el IFN obtenido en el país. Fue esta también la primera vez que se utilizó el producto en esa enfermedad en el mundo. El estudio incluyó a más de 300 pacientes y “se demostró que, usado precozmente en niños, el IFN alfa puede prevenir las complicaciones hemorrágicas. Posteriormente, en el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí se demostró que el virus in vitro es sensible a la acción antiviral de los IFN alfa y gamma. No fue hasta 19 años después que otros grupos reportaron resultados similares”, expuso en una conferencia el doctor Pedro López.

Silvio Barcelona especifica que, además de obtener el interferón leucocitario, convirtieron un esfuerzo científico en fuente de ingreso importante para el país

En los apuntes que este científico dejó para la posteridad, narra que Kari Cantell en un principio no aceptó venir a Cuba sino envió a una de sus más cercanas colaboradoras, Sinnika Hirvonnen, quien constató las condiciones de la producción, dio consejos adicionales, vio que se estaba usando el IFN en casos de dengue y también adquirió la enfermedad, ya que su visita coincidió con el pico de la epidemia. “De regreso a Finlandia recibió tratamiento con el IFN leucocitario local”.

Otra epidemia, la de conjuntivitis hemorrágica, que azotó la Isla en 1981, fue el blanco de una nueva aplicación con el IFN leucocitario para prevenir la queratitis, complicación que puede dañar la visión. Ese mismo año comenzaron otros estudios clínicos, muchos de los cuales se presentaron en congresos internacionales y se publicaron como parte de la casuística cubana de los 80.

“La creación del interferón fue un intento de que el país no quedara retrasado ante esa expectativa que existía a nivel mundial, en cuanto a la posibilidad de utilizarlo, más en cáncer, que propiamente en las enfermedades virales, en lo que más experiencia obtuvimos. Después, en la medida en que fue pasando el tiempo, quedó claro cuáles eran las indicaciones precisas del interferón que continúan hasta hoy”, afirma Eduardo Pentón.

Productos formulados con el interferón leucocitario (ungüento, colirio, inyectable) entregados al Comandante en Jefe en la inauguración del CIGB, el primero de julio de 1986

Los nuevos protocolos de investigación iniciados entonces abarcaron enfermedades como Hepatitis B aguda severa, Hepatitis B crónica activa, Papilomatosis laríngea, portadores asintomáticos del virus de la Hepatitis B por vía intraperitoneal y cáncer de mama.

Silvio Barcelona reflexiona: “Pero Fidel y nosotros sabíamos que íbamos a ser incapaces de producir interferón suficiente para tratar a todos los pacientes con cáncer y enfermedades virales, aun cuando todos los ciudadanos del país donaran su sangre. Había que hacer algo. Nosotros le dijimos que existía una metodología surgida recientemente para producir cualquier tipo de sustancia por vía de ingeniería genética, y un investigador cubano llamado Luis Herrera estaba manipulando genéticamente las moléculas en el Cenic. El Comandante enseguida quiso hablar con él.

En entrevista que ofreciera el doctor en Ciencias Luis Herrera Martínez a La Calle del Medio en septiembre de 2008, rememora que cuando el grupo de compañeros retorna de Finlandia, él viaja a Francia para averiguar cómo se obtenía el interferón de fuente recombinante. “Allí obtuve la información que se requería y a mi regreso a Cuba me estaban esperando en el aeropuerto. Fui directamente a una casa de protocolo, donde estaba el Comandante. No se me olvida que dijo: ‘Llegó nuestro hombre en París’.

El trabajo de aquel grupo iniciador de la biotecnología cubana representó algo más que el interferón mismo, permitió recuperar el estilo de trabajo llamado de consagración, al decir de Pedro López Saura. (MARTHA VECINO).

“Meses después se creó el Centro de Investigaciones Biológicas (CIB) y allí empezamos a hacer un trabajo más fuerte en la clonación de los genes del Interferón, el beta, que fue el primero que obtuvimos, después el alfa, y bueno, se desarrolló todo el trabajo de la ingeniería genética. A partir de 1983, desde el CIB se diseñó el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, y quienes se formaron en el primero pasaron a trabajar en el segundo”.

La labor de aquel grupo precursor de la biotecnología cubana representó algo más que el interferón mismo, al decir de López Saura. “El estilo de trabajo llamado de consagración se recuperó (porque lo habíamos practicado ya en los primeros años del Cenic) como concepción y también la idea de priorizar determinados proyectos con posibilidades”.

Interferones que produce hoy el CIGB

Ninguno de los creadores del INF pensó en aquel momento que estaban haciendo historia, sino algo muy importante, y lo asumieron con gran responsabilidad. A similar conclusión acerca de ellos llegó Kari Cantell, y lo dejó explícito en sus memorias que recogió en el libro The Story of Interferon, e incluye un capítulo titulado “Los Cubanos”, el cual comienza así: “Muchos visitantes se han borrado de mi mente, pero aquellos que venían de Cuba están asociados a tantos vívidos recuerdos que debo mencionar a algunos de ellos…”.

Casi al finalizar el episodio dedicado a la Isla, el científico finlandés recordaba. “En una visita posterior a Cuba, vi el nuevo instituto y me impresionó su enorme tamaño… La semilla del interferón había germinado para convertirse en un gran árbol de biotecnología”.

El gran árbol de la biotecnología de que hablara Kari Cantell

El homenaje por el aniversario 35 de creado el primer interferón cubano, contó con la presencia de varios fundadores de la biotecnología. Al centro, el doctor en Ciencias Luis Herrera

¿Droga milagrosa?

El interferón fue descubierto en la década de 1950 por los investigadores Alex Issacs y Jean Lindenmann, en Inglaterra. Sin embargo, los japoneses siempre han reclamado que fue en su país donde Nagano llegó primero al mismo hallazgo. En seres humanos se han descrito cuatro tipos de interferones: alfa, omega, beta y gamma, y su aplicación clínica ha pasado por diferentes etapas que resume el doctor López Saura en una conferencia científica.

“Alrededor de 1980, cuando solo se disponía de la preparación de IFN leucocitario de Kari Cantell y se comenzaba a usar el IFN alfa-2 recombinante, se obtuvieron los primeros resultados exitosos en algunos pacientes con cáncer y se levantó gran expectativa en relación con su eficacia en estas afecciones. Sin embargo, en la medida en que se hicieron ensayos clínicos controlados se pusieron en evidencia las reacciones adversas, no despreciables en el caso del IFN y aparecieron fracasos terapéuticos. Decayó entonces el entusiasmo por su empleo y sus detractores tomaron la ofensiva (en nuestro país ocurrió un fenómeno similar)”.

El interferón para el cáncer no resultó la droga milagrosa, pero todavía se utiliza y lleva en el mercado más de 30 años. Los cánceres en los que está aprobado su uso y demostrada su eficacia son la leucemia mieloide crónica, el melanoma y el carcinoma de riñón.

En la actualidad los IFN’s tienen unas 30 indicaciones aprobadas en diferentes países que incluyen enfermedades virales, neoplasias y otros padecimientos. Son armas del arsenal terapéutico de la medicina moderna y fuente de ganancias colosales de las compañías productoras.

El interferón clásico se ha ido sustituyendo por el pegilado, que Cuba lo produce en el CIGB. Este último tiene una farmacocinética mucho más favorable, dura más en sangre, y es más ventajoso para tratamientos crónicos, como las hepatitis virales crónicas tanto B como C, porque hay que inyectarse menos (una vez a la semana). El clásico sigue usándose en enfermedades virales agudas que responden al fármaco.

El hombre puede lo­grar la manipulación genética de organismos vivos a través de la aplicación de las técnicas de la ingeniería genética

Como parte de los extraordinarios avances científicos acaecidos en la segunda mitad del siglo XX, el hombre pudo lo­grar la manipulación genética de organismos vivos a través de la aplicación de las técnicas de la ingeniería genética y la biología molecular.

Lo anterior posibilitó obtener los llamados Organismos Mo­dificados Genéticamente (OMG), también nombrados transgénicos, que comprenden aquellas plantas, animales y microorganismos, cuyo material genético (ADN) ha sido alterado con el objetivo de conferirle características mejoradas específicas que lo hacen comportarse de manera diferente a la expresada antes de ser sometidos a tal proceder.

Si bien tal acontecimiento constituyó un verdadero hito tecnológico, la producción y comercialización de los OMG ha es­tado acompañada desde entonces y hasta la actualidad de fuertes controversias y objeciones a su empleo, a pesar de la existencia plenamente fundamentada de una amplia información científica referente a la inocuidad de los mismos a la salud humana y ambiental, la experiencia de más de 20 años de su uso comercial a nivel internacional y la presencia de un marco regulatorio bien definido, que obliga a la evaluación y aprobación caso a caso de los transgénicos a emplear.

Buena parte de los criterios opuestos a los organismos genéticamente modificados se sustentan en experiencias referidas al mal uso de las indicaciones tecnológicas, la falta de información, deficiente capacitación y las prácticas abusivas de determinadas empresas productoras de semillas a escala mundial.

En el caso particular de los transgénicos en plantas, estos comenzaron a generarse en 1996 y consisten en la inserción de uno o varios genes dentro del genoma de un organismo, con la finalidad de incrementar su productividad.

Gracias al desarrollo alcanzado hoy por dicha tecnología, es posible conocer el sitio exacto de implantación del gen fo­ráneo en el genoma modificado.

De acuerdo con lo señalado en las conclusiones de un ta­ller de actualización sobre los OMG, realizado hace unos me­ses en nuestro país con el auspicio de los consejos científicos del Instituto de Ciencia Animal (ICA) y el Centro de In­geniería Ge­nética y Biotecnología (CIGB), los cultivos genéticamente modificados han contribuido a mitigar la crisis de falta de alimentos derivada del crecimiento de la población mundial y el efecto de los cambios climáticos, constituyendo la tecnología de cultivo con adopción más rápida en la historia de la agricultura.

Baste decir que las hectáreas sembradas con cultivos biotecnológicos en el mundo aumentaron de 1,7 millones en 1996 a 181,5 millones en el 2014 (más de cien veces). La relación de países con mayor superficie agrícola destinada a los transgénicos la encabezan Estados Unidos, Brasil, Argentina, India, Canadá y China.

Vale destacar, además, que en estos momentos más del 80 % de la soya cultivada y comercializada en el orbe es transgénica. Algo parecido sucede con el maíz, pero en menor porcentaje teniendo en cuenta la amplia propagación de este cultivo en el mundo.

Un estudio basado en 147 publicaciones internacionales sobre los resultados del uso de los cultivos transgénicos durante los últimos 19 años reveló que como promedio, la adopción de esa tecnología aumentó el rendimiento de las cosechas en un 22 %, redujo el uso de plaguicidas en un 37 %, e incrementó las ganancias de los agricultores en un 68 %.

Hasta el presente ninguna organización científico-técnica de carácter internacional o nacional ha hecho pronunciamientos negativos hacia las plantas transgénicas. Entre las que apoyan explícitamente dicha práctica figuran la Or­ga­nización Mundial de la Salud, la Organización de Naciones Unidas para la Agri­cultura y la Alimentación (FAO), la Royal Society del Reino Unido, la Administración para los Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, la Autoridad Europea para la Seguridad Alimentaria, y las Academias de Ciencias de Brasil, China, la India, México, y las del Tercer Mundo.

El empleo de este tipo de cultivo está legalmente respaldado a través de los principios del Protocolo de Cartagena, instrumento que regula los organismos vivos modificados producto de la biotecnología moderna y vela por garantizar la salud humana, así como la seguridad alimentaria, y la diversidad biológica.

PANORAMA NACIONAL

Los primeros esfuerzos de los especialistas cubanos en el campo de la biotecnología vegetal estuvieron centrados en lograr el dominio de las técnicas de cultivo in vitro de células y tejidos de plantas.

Según precisó a Granma el Doctor en Cien­cias Mario Pablo Estrada García, director de Investigaciones Agropecuarias del CIGB, en 1996 especialistas de esa institución obtuvieron las primeras plantas transgénicas a nivel de laboratorio, lo cual abrió el camino a la manipulación de genes capaces de conferir determinadas propiedades referidas, por ejemplo, al incremento de la tolerancia a insectos y a enfermedades ocasionadas por hongos.

Tomando en cuenta la ejecución en el país desde la década de los ochenta del pasado siglo de estudios relacionados con la ingeniería genética de plantas, se estableció una legislación nacional que regula la investigación y el uso a escala comercial de los OGM, y en particular de las plantas transgénicas, cuyos postulados responden a los mismos principios del mencionado Protocolo de Cartagena, del que Cuba es signataria, indicó el científico.

Basada en la Ley No. 81 del Medio Am­biente y el Decreto Ley 190 de la Seguridad Biológica, la reglamentación vigente encarga al Instituto Nacional de Higiene, Epi­de­mio­logía y Microbiología de evaluar la seguridad alimentaria de estas, mientras la valoración de la seguridad ambiental es realizada por el Centro Nacional de Seguridad Bio­ló­gica y el registro de semilla lo hace el Centro Nacional de Sanidad Vegetal.

Indicó el doctor Mario Pablo que en el 2004 el CIGB, de conjunto con el Instituto de Investigaciones Hortícolas Li­liana Dimitrova y el Instituto de Investigaciones de Granos, desarrollaron un maíz transgénico denominado FR-Bt1, concebido para ser resistente a la plaga de la palomilla del maíz y tolerante a herbicidas.

Luego de recibir en el 2009 las correspondientes licencias de seguridad, comenzó a realizarse la primera prueba productiva de ese renglón en alrededor de 900 hectáreas pertenecientes a la Empresa Cubasoy, en la provincia de Ciego de Ávila, lográndose rendimientos aproximados de cuatro toneladas/ha, superiores en más del doble a los reportados con las variedades tradicionales sembradas en paralelo.

Sin embargo, puntualizó el director de Investigaciones Agro­pecuarias del CIGB, los resultados no se ajustaron a las ex­pectativas y ello determinó la interrupción de las pruebas de campo con fines productivos.

«En la actualidad trabajamos en la obtención de nuevas líneas híbridas transgénicas de maíz, que en escala de pequeña parcela experimental, muestran rendimientos potenciales de nueve ton/ha, bien cerca de los niveles alcanzados por los países líderes mundiales en esta producción», resaltó.

«De culminar con éxito todas las pruebas requeridas por los órganos reguladores cubanos, para la primavera del venidero año 2017 podríamos empezar la introducción de las mismas en mayores extensiones de tierra, abriendo la posibilidad futura de sustituir las compras en el exterior de este cereal en el orden de los cientos de millones de dólares».

Otro proyecto de investigación implementado por el CIGB en colaboración con el Ins­tituto Nacional de Ciencias Agrícolas (INCA), es la obtención de una soya transgénica resistente tam­­bién a herbicidas, que en áreas experimentales de la em­presa Cubasoy mostró un rendimiento de hasta 2,8 ton/ha, muy superior a los habituales alcanzados allí.

Para el doctor Mario Pablo Estrada el poder disponer de líneas transgénicas de maíz y soya en Cuba de forma segura y regulada, tendrá un impacto muy significativo en la economía nacional a corto y mediano plazos, pues junto a otras tecnologías de producción desarrolladas en el país, propiciará una disminución considerable de las importaciones de esos dos estratégicos rubros (en el 2014 rondaron casi 500 millones de dólares), contribuyendo, además, a la sostenibilidad alimentaria de la nación.

Los científicos y académicos estadounidenses reconocieron y admiraron la calidad de los productos expuestos y los proyectos de investigaciones que se desarrollan en Cuba. Un taller para dar a conocer los resultados de la biotecnología cubana y el sistema de salud de la nación caribeña funcionó en la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, al que asistieron académicos y empresarios estadounidenses.

Un comunicado emitido este jueves por la cancillería cubana, refleja que el encuentro, celebrado la víspera, fue escenario para disertar sobre los resultados de Cuba en el campo de la biotecnología y la salud, así como la necesidad de beneficiar también a pacientes estadounidenses con los productos desarrollados en la mayor de las Antillas.

Los científicos y académicos estadounidenses reconocieron y admiraron la calidad de los productos expuestos y los proyectos de investigaciones que se desarrollan en Cuba.

El taller sirvió también para demostrar la necesidad de establecer vínculos académicos y comerciales para este propósito, y ambas partes consideraron necesario seguir el intercambio sistemático para continuar identificando intereses comunes.

La delegación cubana presente en la Universidad de Stanford estuvo presidida por el doctor Eduardo Martínez, vicepresidente primero de la empresa BioCubaFarma (BCF), e integrada además por Eulogio Pimentel, Director General del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), y prestigiosos científicos del CIGB y del Centro de Inmunología Molecular (CIM).

Un momento lleno de simbolismo ocurrió cuando se produjo el encuentro de la delegación cubana con el eminente científico Stanley N. Cohen, quien junto a Herbert Boyer, descubrió a inicio de la década de 1970, la tecnología del ADN recombinante.

En uno de los salones de reuniones de la Universidad de Stanford coincidieron en ameno diálogo, el pionero de esa tecnología en el mundo y el primero que introdujo esas herramientas moleculares en Cuba, el doctor Luis Herrera.

El próximo encuentro de este tipo pudiera producirse en La Habana a comienzos del 2017, con la participación de delegados de las áreas académicas, empresariales y de inversiones interesadas en realizar negocios con esta industria cubana.

La Universidad de Stanford está situada a 56 kilómetros de San Francisco y a unos 30 de San José, en el corazón del dinámico Silicon Valley del norte de California, parque tecnológico en el que tienen su sede grandes compañías como Yahoo, Google, Apple, Facebook, Hewlett-Packard, las cuales desde sus orígenes han estado asociadas a esta prestigiosa Universidad.

A lo largo de su historia esta reconocida casa de altos estudios ha contado con 27 egresados galardonados con el Premio Nobel.

Martes, 13 Diciembre 2016 19:25

Diabetes: ¡La danza de los azúcares!

La diabetes es de las dolencias más serias que enfrenta hoy la humanidad después de los tumores y las enfermedades cardíacas.

En nuestro país constituye la octava causa de muerte. Cada 14 de noviembre el planeta se une en un reclamo mundial para prevenir y controlar el padecimiento.  

¿Cómo le lleva la diabetes?, le pregunto mientras la veo ingerir a deshora un pedazo de pan. Toma la interrogante con tranquilidad y me responde no sin cierta desconfianza. “Nada… bien, controlo mi azúcar con el medicamento glibenclamida.

“Hace años que vivo con la enfermedad. Un día en mi centro de trabajo nos hicieron análisis y cuando me dieron la noticia de que yo era diabética, me sorprendí. No lo podía creer”.  

Margarita tiene cerca de 80 años y confiesa sobrellevar el padecimiento. Aunque no sigue una dieta estricta, mucho le ayuda no tener una conducta sedentaria. Camina, hace ejercicios todas las mañanas como integrante de un círculo de abuelos y en el patio de su casa —¡aunque no lo crean! — limpia y recoge la basura y hasta poda pequeños arbustos. 

Considerada en el siglo XXI una epidemia, afecta en la actualidad a más de 300 millones de personas y se prevé que la cifra continúe creciendo. Anualmente fallecen, por alguna causa relacionada, alrededor de tres millones de seres humanos.

Otras estimaciones afirman que 422 millones de adultos en el mundo tenían diabetes en 2014, frente a los108 millones que la sufrían en 1980. La prevalencia mundial casi se duplicó, pues pasó del 4,7 % al 8,5 % en la población adulta. Ello supone también un incremento en los factores de riesgo conexos, como el sobrepeso o la obesidad.

Un día para la concienciación

El Día Mundial de la Diabetes se celebra cada 14 de noviembre con el objetivo de llamar la atención y concientizar a la población sobre una enfermedad que se expande por día. Muchas naciones se unen a esta campaña, y se ha logrado que en esta fecha diferentes monumentos en el planeta se iluminan con el color azul, como una señal de esperanza.

La fecha —instaurada en 1991 por la Federación Internacional de Diabetes (FID) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) en respuesta al aumento de personas que la padecen— tiene el objetivo de contribuir a la necesaria prevención de la diabetes, así como de enfermedades relacionadas con ella, y la calidad de vida que se puede lograr con su buen manejo.

Igualmente, por conmemorarse el natalicio de Frederick Grant Banting, quien junto a Charles Best, descubrió la insulina, hormona indispensable en el tratamiento de los afectados. Tal hecho permitió que esta dolencia dejara de ser mortal y se convirtiera en controlable.

A partir del 2006 la Organización de las Naciones Unidas (ONU) lo declaró como un día oficial de la salud para advertir que este padecimiento es una prioridad en salud; en tanto en el 2007 comenzó a celebrarse. Ese mismo año se estableció el logotipo oficial: un círculo de color azul del tono de la bandera de la ONU, cuya forma en muchas culturas representa vida y salud.

Para celebrar este Día en nuestro país se organizan actividades e impulsan diversas medidas para tratar la diabetes y crear conciencia en la población respecto a la importancia de prevenirla y controlarla con hábitos de vida más sanos.

Cuba en la avanzada por controlar y prevenir la afección

Según el registro nacional de salud pública, en la Isla existen alrededor de 630 mil diabéticos dispensados —de los cuales 65 mil personas son dependientes de la insulina—, lo que representa un 10 % de la población. Aunque otros análisis médicos reconocen que la cifra puede ser mayor.

Según la doctora Ileydis Iglesias Marichal, directora del Instituto Nacional de Endocrinología, es posible que cerca de un millón de personas padezcan diabetes tipo 2*, a lo cual se suman otros no detectados.

En Cuba constituye la octava causa de muerte y en los últimos cuatro años la mortalidad por este hecho se ha mantenido estable. La temprana detección ha incidido en la disminución del índice de fallecimientos.  

La Habana y Matanzas son las provincias que más reportan casos, en tanto Holguín y Granma presentan menos. En el último quinquenio ha disminuido en un 71 % el riesgo de amputación; una de las consecuencias (junto a la ceguera) que más impacta en la vida del diabético.

Un dato curioso —no ocurre así en otras regiones del mundo— es que la mayoría de las personas que aquí padecen la enfermedad son de la tercera edad.

Resulta importante señalar que, pese al bloqueo, la pequeña nación caribeña se ubica al nivel de los países más desarrollados del mundo en indicadores básicos de desarrollo social.

Asimismo, desarrolla diversos programas para prevenir, controlar o erradicar diversas patologías, como la diabetes mellitus, que en los últimos años se ha incrementado de forma alarmante.

Con esos fines se han creado en todo el país Centros de Atención y Educación al Diabético, espacios que cuentan con consultas multidisciplinarias en las cuales se orienta sobre los hábitos de vida y alimentación a seguir.

El tabaquismo, la insuficiente actividad física, el abuso del alcohol y la presencia de hábitos dietéticos no saludables, constituyen estilos de vida inadecuados que contribuyen a la aparición de la enfermedad.

Heberprot-P, glucómetros y biosensores...

En los últimos años gran expectativa nacional e internacional ha tenido el empleo del medicamento Heberprot-P, producto biotecnológico desarrollado por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB).

El fármaco es considerado hoy la única alternativa para evitar la amputación de las extremidades en diabéticos con lesiones terminales, pues acelera la cicatrización. La aparición de úlceras en los miembros inferiores casi siempre culmina con el llamado pie diabético y la amputación.

Debido a su probada efectividad se aplica ya en cientos de unidades asistenciales del país y está registrado en más de una veintena de naciones.

Una nota publicada por la Agencia Cubana de Noticias (ACN) señala que, según expertos del CIGB, el medicamento inyectable se ha aplicado a casi 250 mil pacientes de más de 20 naciones, de ellos superan los 55 mil cubanos con úlceras en estadios avanzados que han recibido ese tratamiento con resultados favorables.

Los programas de asistencia a los diabéticos disminuyen notablemente el riesgo de complicaciones e impactan en el índice de esperanza de vida en Cuba, el más alto en la región (76,5 para los hombres, 80,4 para las mujeres) porque no se espera a que el enfermo llegue grave al hospital.

Desde el año 2011 estos pacientes están más protegidos, ya que la red farmacéutica nacional comenzó a distribuir el glucómetro Suma, que permite medir los niveles de glucosa en sangre. Ello ha sido el resultado de una transferencia de tecnología tras un acuerdo comercial que selló las relaciones entre el Centro de Inmunoensayo (CIE) y una empresa china.

Los glucómetros y los biosensores tienen precios sostenibles para cualquier ciudadano; mientras en la red hospitalaria, los consultorios del médico de la familia y los centros de pesquisa integral, los test se realizan de manera gratuita.

No obstante, tales posibilidades, y al margen de los riesgos genéticos que existen, con la diabetes sí se puede, como ha dicho el profesor y endocrinólogo Alberto Quirantes, lo cual ha sido confirmado por muchos de sus pacientes.
Entonces hagamos de esta jornada un tributo a quienes han enfrentado la enfermedad con valentía.

*La diabetes mellitus es un síndrome heterogéneo originado por la interacción genético–ambiental, que se caracteriza por una hiperglucemia crónica, consecuencia de un déficit en la secreción o acción de la insulina, lo cual origina complicaciones agudas y crónicas.

En la infancia y la adolescencia la más frecuente es la de tipo I, que requiere tratamiento con insulina porque ocurre un déficit total de esta hormona. Puede iniciarse desde etapa tan temprana como durante la lactancia, aunque su aparición es más común entre los cinco y los siete años de edad, y en la pubertad.

La llamada tipo II (no insulino-dependiente) suele aparecer en obesos después de los 40 años, y se origina por la resistencia que presentan los tejidos para utilizar la insulina, cuya producción se hace insuficiente para mantener los niveles de glucemia normales.

En tanto, la gestacional aqueja como promedio a cinco de cada cien embarazadas en nuestro país.

Si no se controlan correctamente los niveles de glucosa en sangre esta patología crónica puede producir diferentes complicaciones, entre las que figuran cardiopatía isquémica, hipertensión arterial, insuficiencia cardíaca, afecciones renales, hepáticas y oftalmológicas, y del sistema nervioso central (neuropatías) y vascular.

La campaña por el Día Mundial de la Diabetes, se desarrolló en Camagüey con un programa educativo y de salud, con acciones coordinadas entre el Centro de Atención Integral al Diabético, el Hospital provincial Manuel Ascunce, y el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB).

Con el fin de crear conciencia en la población, los especialistas realizaron una jornada masiva de pesquisaje, y ofrecieron información, diagnóstico y tratamiento para la enfermedad, confirma el director del Centro de Atención Integral al Diabético, Dr. Ernesto Abad.

“Nuestra función principal es educar a todos los pacientes, primero, para prevenir; y luego, para que aprendan a vivir con la enfermedad, mejoren la calidad de vida y eviten, en lo posible, las complicaciones que genera la diabetes mal atendida.

“Anualmente en el Centro tratamos a unos 800 o 900 pacientes, pues crece el número de enfermos cada año; no sólo en Cuba, sino en todo el mundo. Camagüey es la tercera provincia en prevalencia en el país, con seis coma cinco pacientes por cada mil habitantes”.

En Camagüey, sobresale la atención a los pacientes con úlceras del pie diabético, comenta la especialista en angiología y cirugía vascular, Dra. Odalys Escalante.

“Cada 30 segundos en el mundo se realiza una amputación por úlcera de pie diabético; sin embargo, Cuba marca notable diferencia con el uso del Heberprot P, y sobretodo porque llevamos hasta el nivel de Atención Primaria, la aplicación del novedoso medicamento.

“En los Consultorios del Médico de la Familia y en los Policlínicos está el producto, al alcance de todos los pacientes, de manera gratuita, aunque en el mundo un bulbo de Heberprot P, que sólo es para una aplicación del tratamiento, le cuesta al enfermo, como promedio, 1 200 dólares”.

En la provincia de Camagüey, desde que comenzó el programa con el medicamento, fabricado en Cuba, “han sido tratados más de 1700 pacientes; y en el actual año, más de 600 personas se han beneficiado con su uso”, refiere la especialista del CIGB, Dra. Lesbia Calzada Aguilera.

En Camagüey, como promedio, antes del uso del medicamento, anualmente más de 80 pacientes eran sometidos a amputaciones por úlcera de pie diabético; “sin embargo, en lo que va del actual año, sólo ha sido necesaria la intervención quirúrgica a 40 personas; es decir, se reduce al 50 por ciento ese proceder médico, gracias a las bondades del medicamento”, enfatiza la Dra. Odalys Escalante.

En coincidencia con el Día Mundial de la Diabetes, en la Universidad de Ciencias Médicas Carlos J. Finlay, comenzó la décima edición del diplomado, “Manejo integral del paciente con pie diabético y aplicación del Heberprot P”.

Refiere la Metodóloga de Postgrado de ese centro de la educación superior, Dra. Escalante, que “hace 10 años, en Camagüey sólo cuatro especialistas en Angiología atendían estos casos; y con el diseño del diplomado, hoy están capacitados más de 200 Licenciados en Podología y Enfermería, médicos especialistas en Medicina General Integral, Ortopédicos y Clínicos, profesionales que cubren el nivel de Atención Primaria de Salud y además, brindan esos servicios en otros países”.

La Feria de Salud en Camagüey, a propósito del Día Mundial de la Diabetes, propició la participación masiva de la población en la búsqueda de información especializada y de diagnósticos; además, se ofrecieron materiales educativos y consejos nutricionales para la adecuada dieta que deben seguir los enfermos.

La Habana, 5 dic.- Casi 600 representantes de 25 países participarán en la cuarta edición del Congreso Internacional Controlando la Diabetes y sus Complicaciones más severas, que se desarrollará en el balneario de Varadero, del 7 al 9 de diciembre.

Del total 300 son cubanos y han confirmado unos 45 conferencistas internacionales de alto nivel, provenientes de prácticamente todas las áreas geográficas del planeta, anunció a la Agencia Cubana de Noticias la licenciada Iris Lugo, especialista en comunicación del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), que organiza el evento.

Precisó que los representantes de la Isla provienen de todas las áreas de trabajo en el manejo de la diabetes, que cubren la prevención, el control y las complicaciones de esa dolencia en los tres niveles de atención médica del país, primaria, secundaria y terciaria.

A la cita, con sede en el Centro de Convenciones Plaza América, asistirán las personalidades más relevantes del mundo en el tema de la diabetes y, además, se realizará un simposio Cuba-Estados Unidos sobre esa enfermedad que actualmente afecta a 422 millones de personas en el planeta, según la Organización Mundial de la Salud.

El evento incluye cursos-talleres precongreso asociados a la prevención y el manejo de la diabetes, que tendrán lugar los días 5 y 6 de diciembre en la capital y con carácter opcional dos cursos talleres: el primero dirigido a la prevención y control de ese padecimiento, con un carácter más endocrino.

Explicó Lugo que el segundo estará dedicado al manejo y tratamiento de las úlceras del pie diabético con el uso de Heberprot-P®, con un perfil mayor de angiología y cirugía vascular.

En el congreso Cuba mostrará los logros del Programa Nacional para el Control Integral de la Diabetes, instaurado desde 1975, el cual cuenta con 415 clínicas en el país y desde los años 80 del siglo pasado trabaja en la integración con el sector biofarmacéutico cubano y el Ministerio de Salud Pública.

Ello ha permitido un trabajo coordinado dirigido a garantizar la producción nacional de los fármacos y equipamientos más importantes para el manejo de la diabetes.

Sobresale el Heberprot-P®, terapia exitosa en el tratamiento de las úlceras del pie diabético, desarrollado por el CIGB,  y que en los últimos 10 años ha permitido tratar 59 mil cubanos y reducir el riesgo relativo de amputación a menos del 29 % de los valores previstos en el supuesto de que la terapia no estuviese disponible, aclaran expertos.

Ello ha contribuido a que anualmente en Cuba unos dos mil 400 pacientes diabéticos conserven sus extremidades.

Aplicado con resultados satisfactorios a 250 mil personas de 26 países con ese padecimiento, el Heberprot-P® cuenta con 20 registros clínicos otorgados.

Camagüey, 7 dic.- En esta provincia se celebrará el Día de la Ciencia cubana, el próximo 15 de enero, con nuevos resultados de la investigación, el desarrollo y la innovación correspondientes a este año y aplicados en diferentes sectores de la producción, de la Educación y la Salud.

Según explicó en conferencia de prensa Aymara Padrón Ugarte, jefa de la Unidad de Ciencia y Tecnología de la delegación en el territorio del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA),  destacan entre esos logros la conclusión de la fase II del ensayo clínico del HEBERPROVAC.

Desarrollado por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) camagüeyano, ese candidato vacunal contra el cáncer de próstata pasó el estudio fármaco-económico, lo cual contribuyó positivamente a negociaciones internacionales que se llevan a cabo con el medicamento.

Su efectividad similar o superior a productos de primera línea para tratar esas tumoraciones se ha comprobado, y actualmente se espera por el inicio de un nuevo ensayo clínico de mayor alcance para el venidero calendario.

El CIGB también sobresalió entre los resultados mencionados por la funcionaria con el establecimiento de una nueva formulación del bionematicida Hebernem, con mejores propiedades físicas, y con la instalación a escala piloto de tecnología para producir una vacuna contra la peste porcina clásica.

Otros centros con logros relevantes fueron el de Investigaciones de Medio Ambiente de Camagüey, con el acompañamiento al proceso inversionista de la cayería al norte de la provincia, y el Integrado de Tecnologías del Agua, por el abastecimiento del líquido a partir de fuentes renovables de energía.

También la Estación Experimental de Viandas Tropicales, con el mejoramiento genético de cultivos, y la de Pastos y Forrajes con la incorporación de nuevas especies de plantas forrajeras para la alimentación animal.

La funcionaria del CITMA en la provincia precisó que la integración de esos resultados favorece el desarrollo social sostenible e impacta fundamentalmente en la producción de alimentos, la comercialización de fondos exportables, la sustitución de importaciones, el turismo y el uso racional de la energía.    

El Día de la Ciencia cubana se celebra el 15 de enero desde 1990, en recordación a la exhortación hecha por el entonces presidente Fidel Castro, recientemente fallecido, a que Cuba se convirtiera en un país de hombres de Ciencia, en el XX aniversario de la Sociedad Espeleológica nacional.

Desde este 6 de diciembre y hasta el 28 de marzo venidero, el sector en la provincia desarrollará una jornada por la efeméride y en homenaje al líder de la Revolución, con talleres, conferencias, y balances de los resultados de la actividad científica en diferentes instituciones.

En Sancti Spíritus, la existencia de la institución está muy ligada a la visita que hizo Fidel a la provincia a propósito de la celebración del acto nacional por el 26 de Julio en 1986

Concebir la Biotecnología con recursos humanos espirituanos en una provincia sin antecedentes en las ciencias biológicas es un sueño de Fidel hecho realidad, expresa Enrique Pérez Cruz, jefe del departamento de investigación y desarrollo en la institución científica nacida desde la iniciativa del líder de la Revolución cubana.

“El mejor homenaje que podemos hacerle es mantener y desarrollar la Biotecnología en Sancti Spíritus, y decirle: Comandante, lo que usted orientó está vivo, seguiremos adelante con nuestro trabajo e  investigaciones”, añade Enrique Pérez.

“El hecho de que un guajirito de Punta de Diamante como yo me hiciera científico —continúa— es porque Fidel tuvo la idea de crear este centro, en el que hemos tenido la oportunidad de hacer aportes en el área de la ciencia”.

Para Raúl Armas Ramos, director del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) en Sancti Spíritus, la existencia de la institución está muy ligada a la visita que hizo Fidel a la provincia a propósito de la celebración del acto nacional por el 26 de Julio en 1986.

“El primero de julio de ese año se había inaugurado el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) en La Habana, y durante aquella estancia en Sancti Spíritus Fidel inaugura el 27 de julio la Facultad de Ciencias Médicas; como parte del recorrido por la escuela visita los laboratorios que estaban en esta área donde hoy radicamos, y ahí decidió que la Biotecnología se podía hacer también en este lugar”.

La idea prendió y en pocos meses se captaron los primeros profesionales de especialidades afines, que pudieran desempeñarse en ese campo y fueron a prepararse al CIGB en La Habana; ya para abril de 1987 se produce la arrancada de los primeros trabajos, relata Raúl Armas.

Como delegado al IV Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas en 1992, Omar Reinaldo Blancointervino en el plenario y expuso a Fidel los primeros resultados del CIGB espirituano.

“Le hablé de que el colectivo que se había preparado en la capital ya estaba de regreso a Sancti Spíritus, le expliqué los primeros resultados, donde estaban los beneficios y, eso último le gustó mucho, porque él insistía siempre en la aplicación de las investigaciones. Después en el discurso de clausura tuvo palabras de elogio para referirse a los centros biotecnológicos de Sancti Spíritus y Camagüey”, explica Reinaldo Blanco, actualmente jefe del departamento de producción.

“Todos los aportes que en materia de biotecnología hace el centro espirituano son parte del legado de Fidel, que impulsó esta rama de la ciencia casi al mismo tiempo en que empezaba a trabajarse en el mundo. Nos toca ahora darle continuidad y pensar siempre que esta brillante idea de Fidel nunca muera”, subraya Raúl Armas.

La Habana, Cuba.- Lidia Ríos se mira el pie y no lo cree. No hubo amputación. Solo con la aplicación de las inyecciones, poco a poco, sanó aquella úlcera que en algún momento le hizo pensar que perdería un par de dedos de la extremidad derecha.

La anciana se benefició del Heberport-P, un fármaco cubano único en el mundo para la cura de las úlceras del pie diabético, que hoy tiene una bien ganada reputación incluso fuera de Cuba.

Desde el registro nacional de la vacuna, en el 2006, y su inclusión en el cuadro básico de medicamentos al año siguiente, las autoridades sanitarias extendieron esa terapia a todas las provincias y a la mayor cantidad de unidades de salud.

La introducción del Heberprot-P en el Programa nacional de salud ha reducido las amputaciones en cerca de un 70 por ciento, en dependencia del tipo de ulcera y del grado de compromiso que tenga la circulación periférica y venosa del paciente.

Ahora la inyección espera que el habanero Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) encuentre un socio comercial para comenzar a ser probada en Estados Unidos.

“Existe una licencia otorgada desde año pasado para hacer un ensayo clínico en territorio de Estados Unidos, pero no se ha ejecutado porque buscamos un buen socio comercial”, dijo a Radio Reloj la microbióloga Carmen Acosta, gerente de ventas de Heber Biotec, la empresa estatal encargada de comercializar los productos del CIGB.

“Este es un proyecto que necesita de una inversión muy grande, porque el Heberprot-P no es solo una inyección, sino una tecnología médica que acompaña el uso del producto”, explicó la Doctora en Ciencias de la Salud, graduada en la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana.

La especialista detalló que esa es una tecnología que requiere cumplir una serie de pasos en los que el médico tiene que ser entrenado, conocer el seguimiento del paciente durante el uso del producto y además poseer determinadas habilidades y cualidades profesionales.

Hace unos días, la Administración de Alimentos y Medicamentos  de Estados Unidos (FDA por siglas en inglés) aprobó el inicio en fecha próxima de los ensayos clínicos para el empleo del Cimavax, una vacuna cubana contra el cáncer del pulmón.

Hay muchas expectativas a partir de la posibilidad de establecer negocios en el mercado norteamericano”, afirmó Acosta en referencia a la eventualidad de que el inyectable para el pie diabético también pueda comercializarse en Estados Unidos.

“Ese es un anhelo y una necesidad real”, señaló tras explicar que el mercado estadounidense es el más grande y cercano a Cuba, pues en hospitales norteamericanos se reportan unas 90.000 amputaciones anuales.

A nivel internacional el fármaco cubano, que tiene registro en 23 países, entre ellos Rusia, Argentina, Venezuela, Turquía, Colombia, Ecuador, Ucrania y Vietnam, ha beneficiado a cerca de 250.000 personas.

El producto, elaborado por los científicos del CIGB, dispone de patente premiada con Medalla de Oro de la Organización Mundial de la Pro­piedad Intelectual (OMPI) y tiene la novedad de aportar una solución terapéutica contra una dolencia que hasta el momento de su aparición no tenía opciones efectivas de tratamiento.

De acuerdo con expertos, el HeberProt-P es capaz de producir una cicatrización efectiva en úlceras del pie diabético debido a su método de aplicación que se basa en la infiltración de un ingrediente farmacéutico activo, el factor de crecimiento epidérmico humano recombinante, aplicado con una aguja en el lecho de la herida.

El CIGB ha recibido en los últimos meses la visita de varios grupos de empresarios estadounidenses interesados en el novedoso medicamento cubano, lo que ha generado intensas negociaciones que darán fruto de un momento a otro.

Así, si los vientos siguen siendo favorables, en un plazo relativamente breve el CIGB hallará un socio comercial en Estados Unidos donde se comenzará a aplicar el Hebertprot-P, un medicamento que, como ya hizo en el caso de Lidia, también allá salvará de la amputación a muchos diabéticos.

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