Una experiencia cubana de atención al diabético

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La Habana (PL) Con una velocidad que espanta se comporta el crecimiento acelerado de la diabetes mellitus, un conjunto de trastornos metabólicos, cuya característica común principal es la presencia de concentraciones elevadas de glucosa en la sangre de manera persistente o crónica.

Por eso innumerables son las iniciativas que realizan en el mundo para enfrentar ese problema de salud, que -según los pronósticos de la Organización Mundial de la Salud (OMS)- se prevé que en el 2030 será la séptima causa de mortalidad en el planeta.

Con la diabetes sucede como con muchas enfermedades crónicas no transmisibles: el individuo la padece incluso antes de diagnosticarla, dijo en declaraciones a Prensa Latina el doctor Vladimir Curbelo Serrano, especialista en medicina interna en I y II grado, del Hospital Docente Clínico Quirúrgico ‘Salvador Allende’, en la capital cubana.

Se trata de enfermedades que la van a arrastrar durante toda la vida, y tiene una serie de limitaciones, subrayó.

Por eso, añadió, uno de los pilares fundamentales es la educación diabetológica, la cual ha sido el Talón de Aquiles en el tratamiento del diabético.

Al decir de Curbelo Serrano, el diabético cumple con su tratamiento medicamentoso, pero en cuanto al conocimiento de su enfermedad hay problemas.

Muchos descuidan la dieta, y piensan que es necesario solo el consumo de los fármacos indicados, reconoció.

En tal sentido, ‘en el año 1997 conformamos un grupo multidisciplinario en nuestra área asistencial, conocida popularmente como La Covadonga, que incluye la atención en los tres niveles: primario, secundario y terciario’.

O sea, existen podólogos, psicólogos, internistas, así como especialistas en medicina general integral (MGI), angiología y cirugía cardiovascular, agregó.

Ese programa lo titulamos ‘Mejorar la calidad de vida del paciente diabético’ y tiene el objetivo de disminuir las complicaciones y la mortalidad.

Para materializarlo, se capacitaron a médicos de la atención primaria y secundaria, enfermeras, familiares y pacientes, explicó el experto.

‘Luego de tres años, empezamos a ver una mejoría importante en cuanto al descenso del número de amputaciones, así como de la mortalidad del diabético’.

Hay que reconocer que la disminución de las amputaciones fue después de la introducción del Heberprot-P, una formulación inyectable, prescrita para la terapia de la úlcera del pie diabético basado en el factor de crecimiento humano recombinante, para acelerar la cicatrización de úlceras profundas y complejas, celebró.

Según el especialista cubano, la diabetes mellitus es una enfermedad con un comportamiento sistémico y constituye una gran carga, no solo para el paciente diabético, sino para sus familiares y para la sociedad como tal.

Ese mal es una carga que lacera la capacidad física y psicológica del paciente, o sea pasa a ser un individuo con una salud muy deteriorada desde el punto de vista físico y psíquico, apuntó.

Esta situación de la diabetes es alarmante, particularmente en las Américas, favorecida por los malos modos y estilos de vida de la sociedad moderna que impiden llevar una vida saludable, y Cuba no escapa de esa realidad, concluyó.

LA DIABETES, SEGÚN LA OMS

Estimaciones de la OMS señalan que 422 millones de adultos en todo el mundo tenían diabetes en 2014, frente a los 108 millones de 1980.

La agencia sanitaria de salud de la ONU destacó en su primer ‘Informe mundial sobre la diabetes’ que en 2012 la diabetes fue la causa directa de 1,5 millones de muertes, y que otros 2,2 eran atribuibles a la hiperglucemia.

El documento del organismo advierte que una de cada 11 personas en el mundo ya padece el trastorno.

Asimismo apunta que dos tercios de los países de bajos ingresos no disponen de los sistemas de monitoreo de glucosa, o no pueden proporcionar medicamentos como la insulina o la metformina a la mayoría de sus habitantes.

Al decir de los expertos de la OMS, la genética, la edad y el historial familiar incrementan el riesgo de desarrollar diabetes de tipo 2 y no se pueden cambiar. Sin embargo, algunos componentes que también incrementan el riesgo pueden prevenirse, como una alimentación no saludable y la falta de actividad física.

Como parte de las acciones, sugieren consumir alimentos que no sean dañinos, hacer ejercicios, controlar la glucemia en caso de duda y cumplir las indicaciones de los facultativos.