Fidel Castro, padre del CIGB de Sancti Spíritus

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El Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de la provincia fue una de las ideas gestadas por el Comandante en Jefe. La institución desarrolla investigaciones desde hace más de 20 años que tributan al desarrollo científico a nivel de país.

“Soy Omar Reinaldo Blanco Águila, del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de Sancti Spíritus”, se presentó aquel joven en medio de los debates del VI Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas, el 3 de abril de 1992. Sabía que si se ponía nervioso iba a fracasar en la exposición.

Aún hoy recuerda el momento en el que el Comandante en Jefe le comentaba seguidamente a sus palabras: “Eso es una idea”. Sabe cuánto implicó para la provincia una idea generada por Fidel de tanta envergadura. “No entendí en el momento por qué me lo decía, le había concedido la posibilidad de tener un centro de este tipo a Camagüey, aunque en un inicio se hubiera pensado en Santiago de Cuba y en Villa Clara, y él allí tomó la decisión de darles la posibilidad a provincias que estaban más atrasadas”.

GESTACIÓN EN SANCTI SPÍRITUS

Parece hoy cuando aquel 27 de julio de 1986 Fidel caminara la entonces recién inaugurada Facultad de Ciencias Médicas. Bien lo sabe el doctor Luis Manuel Piñero Pérez, quien vestía el uniforme de estudiante.

“El Comandante siempre estuvo claro de la importancia de la ciencia. Empezamos el recorrido y él expresa la idea de generar un centro de investigación en este mismo lugar, porque era aprovechar el entorno de la facultad”.

Parte de las condiciones materiales estaban creadas, áreas de la facultad se dotaron de laboratorios y equipamientos modernos. “El Comandante preguntó qué se hacía de ciencia, y realmente era muy incipiente, y lo fundamental es la formación del capital humano, se iban a buscar los resultados científicos, porque la investigación básica no existía, y toma la decisión de crearlo, que él lo llamaba ‘los laboratorios de Biotecnología’, pero finalmente no se conoció de esa manera, se identificó como Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología”, comenta Omar Reinaldo Blanco, uno de los fundadores de la institución científica.

Fidel orienta a la máxima dirección del Partido y del Gobierno en la provincia por ese entonces “el nacimiento de la idea”. Y salieron para La Habana alrededor de 14 jóvenes con una edad promedio que no superaba los 24 años y de distintas esferas: ingenieros químicos, médicos, técnicos de laboratorio, biólogos, bioquímicos, físicos, agrónomos, farmacéuticos, quienes se formarían en el CIGB de la capital.

“La preparación fue tan extensa que estuvimos tres años y medio allí. En un momento se dijo que no se iba a hacer porque no había condiciones, y se nos pidió que nos quedáramos. Fue impresionante ver cómo el ciento por ciento de los estaban allí dijeron: ‘Nos vamos, vinimos aquí por una tarea que nos dio el Comandante, y si no se va a hacer nada de eso tenemos que incorporarnos al trabajo allá’. El director, que era Manuel Limonta Vidal en ese momento, dijo: ‘Oiga, creo que ustedes ahora sí se han ganado que abran el centro porque es verdad que sienten por Sancti Spíritus”, comenta Blanco Águila, hoy jefe del Departamento de Producción de la institución.

Le brillan los ojos al explicar que Ada Triguero estaba en un laboratorio en la purificación de un componente del proceso de la vacuna contra la hepatitis B como a las tres de la madrugada y que directivos hacían un recorrido y la vieron. “Eso fue un estímulo”, acota sin medias tintas.

Recuerda entre sus memorias que no se acababa de inaugurar la parte donde estaban los laboratorios de cultivo porque faltaban tres cosas: la pintura, los deshumidificadores y la planta eléctrica. “La planta eléctrica no sé ni cómo ni de dónde vino, la pintura se trajo del aeropuerto, y era de color azul, que no era la que llevaba, se necesitaba blanca, pero se le puso porque era mejor empezar. El decano aquí en la facultad era el doctor Jehová Oramas Díaz y me dijo: ‘Oye, yo creo que tengo unos equipitos de esos allí en la dirección’, y son los tres deshumidificadores que tenemos hoy”.

CIENCIA QUE SUMA MÁS DE DOS DÉCADAS

Aunque sin una ceremonia protocolar de inauguración que fijara una fecha exacta marcada en documentos, el CIGB de Sancti Spíritus celebra su nacimiento en abril de 1990. “José Miyar Barruecos vino a visitarnos un día, siendo el secretario del Consejo de Estado, y le explicamos que fue un pretexto que escogimos”, explica Blanco Águila.

El investigador reconoce que hasta 1996 fue un tiempo de tránsito en el que se ampliaron los grupos de desarrollo. En los primeros años el centro tenía, principalmente, dos ramas de investigación: una que se dedicaba a la generación de anticuerpos monoclonales y que empezaba como un campo nuevo en el mundo; y la otra en Ingeniería Genética y Biotecnología en plantas, principalmente en el cultivo del arroz.

Con posterioridad se desarrolló otro grupo que tenía que ver con las enzimas de restricciones y las proteínas recombinantes. El fundador argumenta que hasta ese momento se adecuó toda la institución y que aún la infraestructura es muy reducida para el total de investigaciones.

En una segunda etapa, el objetivo ha sido insertarse en el ciclo cerrado: investigación, desarrollo, producción, comercialización y vigilancia de la postcomercialización. “Producimos las moléculas que monitorean tanto la producción como la liberación del Heberprot-P, producto líder de la Biotecnología cubana. Los reactivos biológicos empleados en la fabricación de productos líderes de la Biotecnología se generan aquí”, argumenta el científico espirituano.

Las dos plantas de la institución —la 16 y 17— están dentro del sistema productivo del CIGB y certificadas por la autoridad regulatoria de Cuba, el Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos. En la primera se fabrican reactivos biológicos: anticuerpos monoclonales y policlonales, proteínas recombinantes y enzimas de modificación vinculados a los productos líderes de la Biotecnología. La otra, es la única que produce sistemas de diagnóstico rápido basados en la tecnología de flujo lateral en el país. “Los resultados se obtienen en breve tiempo y son fáciles de interpretar y están relacionados con la detección de embarazo, rotavirus y anticuerpos en posibles pacientes celíacos. En la rama veterinaria también contamos con sistemas que detectan anticuerpos en animales inmunizados”, asevera Blanco Águila.

RETROSPECTIVA

“Si tú vas allí, ¿qué le dices al Comandante?, porque solo llevamos dos años aquí”, le comentaba uno de sus compañeros a Reinaldo antes de la participación en el VI Congreso de la UJC.

“Lo primero —cuenta hoy— fue informarle que los jóvenes que nos preparamos en La Habana, estábamos todos en Sancti Spíritus. Se habló de los cinco primeros anticuerpos monoclonales que se hicieron en Sancti Spíritus, contra los virus de la papa PBX, PBY, PLRV; el ANTI TSH para el Programa Materno Infantil determinar alteraciones tiroideas; y para monitorear la producción del inmunógeno contra la garrapata bovina; que eran cinco programas priorizados del país.

“El logro nuestro es hacer esto en Sancti Spíritus, si fuera en La Habana no sería tan interesante”, dice sin dudas el mismo hombre que recuerda la frase de Fidel: “Eso es una idea”. Hoy, una realidad que siempre le agradecen.