Curar la inercia con pasión

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El mundo de los jóvenes científicos cubanos, aún en escenarios marcados especialmente por la actualización del modelo económico, no escapa a problemas generales que enfrenta la sociedad cubana.

La anterior es una de las conclusiones que se derivan del Activo nacional de jóvenes trabajadores de BioCubaFarma, que tuvo por escenario este martes el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de la capital.

Representantes de esa importante organización superior de dirección empresarial señalaron entre los problemas a enfrentar el éxodo de los jóvenes científicos, a consecuencia de ingresos que no siempre son estimulantes y a otras deficiencias subjetivas que en ocasiones no enamoran.

Los asistentes se pronunciaron por usar más las redes sociales, para emplearlas no solo como medio de información y superación, sino también como tribuna para exponer sus ideas.

Romper inercias, poner no solo el intelecto, sino pasión en la labor, así como la necesaria capacitación para asumir los retos tecnológicos de estos tiempos, fueron otros de los aspectos abordados.

«El país ha entregado un voto de confianza a las más jóvenes generaciones y en el sector de la ciencia les confía roles protagónicos. Se ha hecho mucho, pero hay que seguir trabajando para continuar creciendo en correspondencia con las necesidades de desarrollo de nuestra nación», expresó Ronal Hidalgo Rivera, segundo secretario del Buró Nacional de la UJC.

Destacó que el movimiento de las BTJ se ha revitalizado paulatinamente, en medio de disímiles dificultades, así como significó la importancia de llegar al universo juvenil de los centros científicos, para escuchar a todos en función de resolver los problemas.

Rydell Álvarez Arzola, jefe del grupo coordinador de BioCubaFarma, destacó la importancia de este tipo de espacio, donde los jóvenes pueden explicar sus opiniones a la más alta dirección de la OSDE. Además, refirió que organizarán actividades para promover la historia de las BTJ, así como visitas a centros estudiantiles donde se forman los futuros trabajadores de esas entidades científicas.

Expresión de una mejor labor de las BTJ en BioCubaFarma fue la entrega a 22 de sus jóvenes del Sello Forjadores del Futuro, principal reconocimiento que otorga la UJC a través de este movimiento.

En el activo, Eduardo Martínez Díaz, presidente de BioCubaFarma, ofreció una amplia explicación de los retos de esa organización científica dedicada a la producción de medicamentos, equipos y otros dispositivos médicos. Precisó que trabajan en la reorganización de sus estructuras para lograr, con sus propios ingresos y la inversión de capital extranjero, modernizarse y cumplir con su importantísimo encargo social.

También compartieron con los jóvenes la miembro del Buró Político del Partido Marta Ayala Ávila, vicedirectora general del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de La Habana; Julio Gómez Casanova, miembro del Buró Nacional de la UJC, y Ricmar Rodríguez Gutiérrez, presidente de las BTJ.