Ciencia y técnica: aliadas contra el bloqueo

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Cada una de las 11 misiones que acompañan al pueblo venezolano en su estoica resistencia a la embestida imperial tiene muestras de la contribución que hacen ciencia, técnica e innovación a la búsqueda de soluciones en todos los sectores, porque ninguno escapa al impacto de esta política genocida, convertida en arma contra los gobiernos progresistas que desafían el afán hegemónico del imperialismo.

Como parte de la celebración, en diferentes Estados organizaron, además, exposiciones que develan el quehacer cotidiano de hombres y mujeres acostumbrados a lidiar y vencer, también en su Patria, contra esa práctica hostil devenida el principal obstáculo a los planes de desarrollo económico y social y en causa de penurias para la población.

En esta hermana nación son muchos los ejemplos que ilustran ese enfrentamiento tenaz, heroico como lo ha calificado el doctor Carlos Humberto Alvarado González, ministro del Poder Popular para la Salud de Venezuela, para dar sostenibilidad a estos servicios, que sufren escaseces de piezas de repuesto en equipos de alta tecnología, transporte…, y cuyo funcionamiento hoy lo garantiza el ingenio colectivo.

En esa sensible área, conjuntan esfuerzos especialistas y técnicos en Electromedicina, cubanos y venezolanos formados por ellos, en Centros de Diagnóstico Integral y de Alta Tecnología, Salas de Rehabilitación Integral, Consultorios Populares y hospitales del Sistema Público de Salud, una de las prioridades del gobierno bolivariano, y sortean esos escollos con la recuperación de medios diagnóstico y otros equipos dañados.

De igual forma, en los campos, donde se batalla por la soberanía alimentaria, las ciencias desempeñan un rol preponderante y con el asesoramiento de fuerza calificada cubana de la Misión Agroalimentaria se promueve el extensionismo rural para el mejoramiento de la producción de alimento animal alternativo; en el aprovechamiento de las plantas forrajeras proteicas, transformadas en mezclas con productos locales; y, la formación de productores nacionales en estos menesteres.

Otros significativos aportes hace BioCubaFarma en la transferencia de tecnologías que permiten la producción de medicamentos y el acceso a los adelantos de la biotecnología en Cuba como es el Heberprot-P en el Programa Buen Vivir para el Diabético y en otros proyectos relacionados con el conglomerado farmacéutico, vigilancia epidemiológica, tamizaje neonatal, diagnóstico de cáncer en cuello uterino y próstata, entre otros que acercan atenciones de alto nivel científico y que son entorpecidos por el bloqueo norteamericano.

En estos empeños también distinguen los misioneros de la Educación Superior por su trabajo integrado con el resto de las misiones cubanas ajustado al principio pedagógico robinsoniano de aprender haciendo, que funden aulas y escenarios productivos, donde los saberes llevan el sazón de la práctica con resultados tangibles como en los campamentos, devenidos en escuelas Francisco de Miranda.

También se manifiesta en el desarrollo de la actividad científica en la Escuela Agroecológica Socialista Indio Rangel, a través de proyectos relacionados con la alimentación animal, producción de semillas y la preparación de líderes sociales que cumplen tareas productivas en 21 estados del país y el formación de doctores y másteres en ciencias que socializan conocimientos para la dirección científica de los procesos.

Así van de la mano ciencia, técnica y tecnología procurando el desarrollo y el bienestar de un pueblo decidido a enfrentar y vencer los designios imperiales, a mantener su soberanía y a demostrar que un mundo mejor es posible y viable cuando las conquistas de estas esferas estén al servicio del progreso y la inclusión social, no de guerras, destrucción, holocausto y hegemonías que desconocen el derecho popular al uso racional y constructivo de los avances de la ciencia y la técnica.