Ciencia cubana un arma imprescindible en la batalla contra la COVID-19

Posted on Posted in Sin categoría
Compartir/ShareShare on FacebookTweet about this on Twitter

En los inicios del programa radio televisivo, José Ángel Portal Miranda, ministro de Salud Pública, recalcó la importancia que tiene el apoyo de las comunidades y del individuo para superar la pandemia, que como se ha dicho en otras ocasiones, nunca antes en el mundo se había vivido algo semejante.

Puntualizó que se trata de una crisis sanitaria, económica y política para muchos países, incluida Cuba que está sometida a un cruel bloqueo económico que impide acceder a determinados recursos.

Sin embargo, es una pandemia que se puede frenar, pero es importante que se cumplan con disciplina las medidas que ha adoptado el gobierno y la necesidad de que se cumplan con rapidez, dijo el titular de salud.

Explicó que se empezaron a identificar a personas asintomáticas y que han resultado positivas, por eso es tan importante el distanciamiento social.

Como se ha informado con anterioridad continuarán en los próximos días aumentando los casos positivos, por la cantidad de casos positivos y contactos que ya se tienen identificados, sin contar todos los que se pueden ir dando con el paso del tiempo y que aún no están identificados. Por ello, es necesaria la toma de conciencia y actuar con responsabilidad, subrayó Portal Miranda, a la vez que llamó la atención sobre la importancia de que las personas tengan mayor percepción de riesgo y comprendan hasta donde están expuestas en este sentido.

El crecimiento del número de enfermos aumenta en dependencia de la cadena de contactos de una persona contagiada. Por ello es importante mantener el distanciamiento social y mantener la sinceridad en los pesquisaje y declarar a tiempo síntomas. Son tiempos de ser menos egoístas y más responsables.

El minsitro precisó que hasta el momento se han producido en el país 11 eventos de transmisión local y que suman 30 los trabajadores de la salud contagiados con la COVID-19, algunos de ellos no se han infectado en los centros hospitalarios.

En los minutos finales de su intervención, el titular de la salud en Cuba argumentó que las tareas relacionadas con la ciencia, la innovación y el desarrollo siempre han estado presentes en el plan, y se han incrementado en la medida en que el país ha demandado mayores y más certeras soluciones. El país está en condiciones de aportar a la ciencia mundial a partir de las experiencias de nuestros expertos.

Por su parte, Ileana Morales Suárez, Directora de Ciencia e Innovación Tecnológica del Ministerio de Salud Pública se refirió a las preguntas que se han hecho la mayoría de los científicos: ¿cuáles son las medidas más efectivas? ¿Qué medios diagnósticos existen y cuando es más eficaz aplicarlos? ¿cuál es el mejor tratamiento, teniendo en cuenta que no hay ninguna demostrada?, pues todos los que se aplican están sujetos a investigaciones, porque es una enfermedad nueva? ¿ Cuándo habrá una vacuna?

La experta insistió en que una medida por sí sola no basta. “Se trata de un conjunto de acciones. Además, no es solo tenerlas, es cumplirlas bien y con calidad”.

Otras interrogantes están relacionadas con los medios de diagnóstico y el momento y el lugar oportunos para realizarlos, así como cuál es el tratamiento o la combinación terapéutica mejor, “partiendo de que hasta el momento no hay ninguna demostrada. Los tratamientos que hoy se están aplicando están sujetos a investigación, porque es una enfermedad nueva”.

Por último, ¿cuándo estará disponible la vacuna para combatir la COVID-19?

Un tema muy patente en el caso de Cuba ha sido el de las investigaciones. La realidad –precisó Morales– es que en el país todas las investigaciones que se están desarrollando no tendrían ninguna razón si no estuvieran dirigidas a impactar positivamente en los elementos epidemiológicos y asistenciales.

Aunque aún no hay mucha evidencia científica sobre el nuevo coronavirus SARS-CoV-2, en el mundo ya existen casi 900 publicaciones.

En el caso de Cuba, se ha creado un observatorio con la ayuda de Infomed, la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI) y la Universidad de La Habana (UH), así como una APK disponible para su descarga.

Además, existe una página web donde están disponibles las mejores revistas científicas y se elaboran boletines diarios para divulgar evidencias y las mejores prácticas mundiales.

En la conformación del algoritmo por el que Cuba está apostando para enfrentar la situación, trabaja diariamente un grupo clínico creado con profesionales de las ciencias sociales y aplicadas y los comunicadores.

La doctora explicó que en la medida en que la escalera de intervenciones va subiendo, el nivel de complejidad de los servicios aumenta. Por ello, uno de los puntos más importantes es que el plan de acción del país empieza en la comunidad y termina en la comunidad.

“La mayoría de los países está hoy apostando por diagnosticar, no colapsar los servicios de salud y atender principalmente a los pacientes críticos y graves”.

Concretar tales acciones –continuó– depende del trabajo conjunto de toda la población, con el objetivo de ir “aplanando” la curva ascendente de contagios e impedir que se llegue al pico de la enfermedad, previsto para la primera quincena de mayo.

La pesquisa activa es una tecnología sanitaria para la cual Cuba cuenta con las infraestructuras y profesionales necesarios, incluidos el médico y enfermera de la familia y las estructuras de la comunidad. “Esa tecnología puede marcar la diferencia en nuestro país en el curso de esta enfermedad”, afirmó.

A esto se añaden el suministro de medicamentos preventivos a comunidades y grupos en riesgo y el adelanto de acciones de vigilancia de viajeros y casos sospechosos.

Los tratamientos administrados tienen como base productos de la biotecnología cubana, que estaban desarrollados gracias al avance de años de la ciencia cubana, recordó la doctora.

“Para los pacientes graves y críticos en una etapa muy temprana tenemos dos productos ya registrados o en una fase muy adelantada de ensayos clínicos, al igual que el Surfacen y otros ensayos que nos van a fortalecer en este camino”, aseguró la experta.

Con respecto a los recuperados de la enfermedad, Morales reiteró que van hacia una fase de vigilancia activa en el hogar, a partir de los mecanismos creados durante años por la medicina cubana en las comunidades. Además, “a quienes salen de esta enfermedad con daño pulmonar, se les administran variantes de terapias regenerativas”.

Todas las variantes aplicadas por Cuba para el enfrentamiento a la COVID–19 se basan en la investigación de años.

“El componente terapéutico, por ejemplo, se basa en la lógica de la observación. Cada una de estas acciones está apoyada en estudios clínicos, observacionales y de la propia terapéutica. Esa es la lógica de nuestra ciencia, vinculada a la epidemiología y la asistencia”, dijo.

El doctor Rolando Pérez Rodríguez, director de Ciencia e Innovación de BioCubaFarma, informó en la Mesa Redonda sobre la contribución de la industria biofarmacéutica en el campo de la ciencia y la innovación ante la pandemia, tiene sus antecedentes en el polo científico de la biotecnología creado por Fidel Castro, en los años ochenta y noventa del pasado siglo.

En estas instituciones se desarrollaron tecnologías que han permitido disponer de una amplia cartera de productos –algunos registrados y otros en fase de investigación– para diferentes patologías.

A partir de la acumulación de la experiencia y el conocimiento generado en el mundo en el enfrentamiento a la COVID–19, surgen ideas o hipótesis de cómo utilizar determinados productos ya existentes, o que estaban en fase de investigación clínica para otras enfermedades, y que pudieran tener un efecto en el manejo de la pandemia.